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LOS TÓTEMS SANTOS.

Un artículo de Manolo Bonet.


En plena 2ª guerra mundial las excavaciones del antiguo circo de Nerón, enterrado bajo los cimientos del Vaticano, iban en progreso. Si bien su verdadero objetivo era el de dar con la tumba verídica de Pedro.

Hallazgo que tras múltiples peripecias e infortunios se le comunicó al Papa de entonces Pío XII. Fue detrás del muro conocido por el de los “Grafiti” donde los restos de un ser humano se hallaron, y hoy con un 95% de seguridad científica se sabe que corresponden al del pescador de Galilea.

Al notificar al Supremo Pastor, tras arduos años de un trabajo de “topos”, la autenticidad de dicho descubrimiento si bien con el “caveat” de que entre los restos humanos se hallaban también… los de un ratón.

Cuál no fue la sorpresa que de la boca de tan lacónico Pontífice dijese éste: “Déjenlos estar así ya que si juntos estos años han pasado, juntos reciban pues la veneración también”.

La Semana Santa igualmente guarda sus Tótems y éstos hoy siguiendo tan seguro consejo, merecen la veneración y memoria de la historia: el Asno de Jerusalén; el Gallo de la Torre Antonia y el Cordero del Gólgota.

El Domingo de Ramos se curró a lomos de un asno y sin éste, que conocía bien el trayecto de Bethfagé a Jerusalén y que absorto en su labor desoyó los “Hosannas” y “Aleluyas”, hoy quizás no tendríamos ni pena ni gloria.

He aquí lo que pudo decirle el asno en este trayecto: “Son tiempos difíciles, Maestro, pero yo te prometo esto tan sólo…te voy a llevar gratis y ayudarte para que tu peso descanse en mi si bien soy tozudo y bramo por doquier. Hoy siento de un modo muy claro que no eres tú quien me salva, sino yo quien a ti ayuda salvándote de esta comparsa que este viernes optará por tu crucifixión…lapidarte por blasfemo fuera más noble de su parte según su Ley transmitida”.

La madrugada del viernes tronó en la Torre Antonia más por la negación de Pedro…”mi Pedro”, que por el canto matutino del gallo de Pilatos.

“Si tú supieses cuanto sueño tengo…podría dormir días seguidos, pero soy gallo. La gente dice de mí que veo sólo la parte positiva en todo y que por eso canto. ¡Qué falacia! Todo es perfectamente bueno así como todo es perfectamente malo…estas dos caras de la moneda se besan. Toda situación, por deplorable que sea, guarda en sí un absoluto y acopla lo bueno y lo malo…así que no es aquello de buenos o malos, sino mejor aún lo de buenos y malos”.

El gallo pues tiene la osadía de muy bien poder rezar: “líbranos del mal… así como también, líbranos del bien”.

A la hora del ocaso sacrifican el cordero en un descampado…yo le daría a esta acción del sacrificio por título: “El corazón que piensa desangrándose”.

El cordero del Gólgota tiene el amor suficiente para perdonar no sólo a sus carniceros…sino a su mismo Dios.

Así el cordero parece no pertenecer a ninguna afiliación, ni tradición, ni credo…sólo a la de ser cordero expiatorio. Como lo señaló ya otro poeta: “La razón de ser de la rosa, es ser rosa”.

Nada, pues de extrañar que las empanadas de Pascua sepan tan ricas.

Feliz Pascua Florida.


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