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También en Menorca, el cáncer empuja a la exclusión social

Las conclusiones del VI Foro nacional Contra el Cáncer de la AECC se pueden trasladar a ejemplos que suceden en nuestra isla

Un cáncer altera la economía familiar.
Un cáncer altera la economía familiar.
En algunos casos la puede hundir.

En nuestra sociedad hay tres colectivos que son más susceptibles de sufrir las consecuencias de padecer la enfermedad del cáncer. Son los autónomos, los desempleados e incluso los trabajadores que pueden ingresar un sueldo medio cada mes pero que no les basta para asumir los costes de la enfermedad.Así se explicó en el Foro del Cáncer a nivel estatal que tuvo lugar esta semana y lo confirma la trabajadora social de AECC Menorca Ana Morales

Los pacientes tienen que hacer frente a una batería de gastos adicionales que, sumados a la reducción de ingresos derivados de la baja laboral, suponen un reto y una dificultad añadida para las familias con menores recursos. Los tratamientos específicos para combatir la enfermedad son subvencionados al 100%. Sin embargo, los pacientes deben hacer frente a otros gastos derivados que la Seguridad Social no contempla. Según estima la Asociación Española Contra el Cáncer solo sufragar las recomendaciones médicas indispensables para esta enfermedad le supone al bolsillo del paciente unos 450 euros mensuales de media para ocho meses de tratamiento, una cifra que afecta especialmente a los pacientes con riesgo de pobreza.

La AECC calcula que el gasto mensual en salud de una familia que vive en un medio rural y con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales se incrementa en un 16% al tratar un cáncer de mama. El 76% del gasto se debe al transporte para acudir a tratamiento, algo que bien conocen las familias menorquinas que -hasta que llegó la radioterápia hace unos meses- tenían que desplazarse fuera de Menorca con los múltiples gastos que implica. Un doble coste, de hecho, por la baja laboral que implica para el paciente y para su acompañante.

Otros gastos no menos importantes son los que implican la restitución de un pecho o la peluca por la pérdida de cabello. En otro sentido de cosas, un cambio en los hábitos alimenticios no es nada barato; comer más sano, es pagar también más dinero.

Según la trabajadora social y colaboradora de la AECC en Menorca, Ana Morales, en nuestra isla se pueden encontrar también muchas circunstancias como las que hemos comentado que empujan a familias enteras al borde de la exclusión social.


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