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¿Por qué las administraciones menorquinas invierten en cambiar luces y farolas?

El coste de hoy promete una rápida amortización de la inversión gracias al ahorro en consumo que ofrece la tecnología LED

Farola LED
Farola LED
Consumir 20 vatios en lugar de 120 es un ahorro que conviene a las administraciones locales


No es ningún secreto que la tecnología en iluminación LED ha dejado atrás al resto de modelos. La gran ventaja que ofrece es más luz a un coste mucho menor. Y pese a que no es nada nuevo, en los últimos meses todas las administraciones se han puesto de acuerdo para cambiar farolas y luces. Ver bajar el consumo de la factura de la compañía eléctrica, en algunos casos alrededor de un 80%, es el principal objetivo. Pero la tecnología LED tiene otras ventajas que no se pueden obviar.

La tecnología LED ofrece una calidez y nitidez de luz mejor que en las convencionales. Las hace ideales para el trabajo con ordenadores. Las bombillas LED duran más que las convencionales, lo que ayuda a que el ahorro sea aún más elevado ya que requieren menos mantenimiento. Las LED pueden tener una vida de hasta 50 veces más que las lámparas incandescentes y 10 más que las fluorescentes.

Las bombillas LED emiten poco calor, de manera que potencia la emisión de luz. Alumbran más. Esta cualidad favorece al planeta, ya que no contribuye al calentamiento global. Estos aspectos son muy propicios con la imagen ejemplarizante que quieren dar las administraciones. De hecho, las luminarias LED no dañan el medioambiente porque no contaminan, ya que no contienen productos tóxicos. Además, ayudan al planeta porque consumen menos energía. Algunos estudios dicen que si en el mundo solo nos ilumináramos con LED, en 10 años se habría reducido 10 millones de toneladas de emisiones CO2 y necesitaríamos 230 plantas nucleares menos. Y si estas razones ecológicas te parecen poco, añadiremos que las LED son reciclables, ya que estas bombillas son de estado sólido.

Por un tema de salud, no será. No emiten rayos ultravioletas ni infrarrojos. No dañan las células del cuerpo ni son cancerígenas. Además, no cansan a la vista. Es así porque el LED puedes dirigirlo a zonas determinadas consiguiendo una luz equilibrada y evitando deslumbramientos. No emiten picos ni pestañeo lumínico al ser encendidas. Alcanzan toda su brillantez de forma inmediata.
Las luminarias LED son resistentes a los golpes porque son dispositivos de estado sólido. Esto las convierte en grandes aliadas en obras y proyectos, a la vez que mejoran la durabilidad y, por tanto, el ahorro.

Hay mucho juego para eventos públicos. La iluminación LED va desde el blanco frío al cálido o RGB, con 16 millones variaciones de colores. ¿Ya os habeis fijado como cada vez están más presentes en las calles como iluminación navideña?
No solo las administraciones deberían tener en cuenta estas ventajas. En negocios de productos alimenticios frescos no tendrás que subir la potencia de tus neveras, ya que la iluminación LED conserva más tiempo sus propiedades.


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