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“Hay que sumar fuerzas de izquierdas para evitar que gobierne la derecha”

Entrevista a Juanjo Martínez, coordinador general de Esquerra Unida en Balears

Juanjo Martínez, posando antes de la entrevista.
Juanjo Martínez, posando antes de la entrevista.


Esquerra Unida Illes Balears cuenta en la actualidad con unos 300 cotizantes -lo que tradicionalmente se conoce como militantes- y cerca de 900 simpatizantes. En total, 1.200 apoyos de los cuales, el 30 por ciento son menores de 30 años. Su coordinador general, Juanjo Martínez, es uno de ellos. Asumió el mando con 25 años y entiende que el rejuvenecimiento del partido “es vital” para afrontar una realidad política y social 2.0, sin dejar de lado “la veteranía y estructura” que los años le han dado. El pasado domingo, el 33 por ciento de las bases acudieron a votar sobre el futuro de formación de la mano de otros grupos de izquierdas, como Podem o Més. Dos de cada tres dijeron ‘sí’. Ahora está por ver cómo. Martínez advierte: “No habrá subyugación”.

¿Cuáles son las conclusiones que saca de la consulta?

Hay que entender que una amplia mayoría de la militancia -dos terceras partes- dan apoyo a ir en confluencia con otros partidos de la izquierda. Luego, que el 18 por ciento votó abstención, es decir, se movilizó para votar en blanco debido a que el preacuerdo que tenemos entre Podemos e Izquierda Unida, entendemos, tiene una falta de concreción importante tanto en lo programático como en lo práctico. No está claro cómo funcionaría la coalición, cómo se visualizarían ambas fuerzas… Hay ciertos elementos que están muy en el aire y esa parte de la militancia no va a votar a favor o en contra hasta ver concreción. Y luego está el sector minoritario que se mostró en contra de los términos de este preacuerdo.

 

¿Por qué cree que votaron en contra? ¿Hay miedo de fagocitación?

No, creo que hay gente de nuestra formación que quiere concurrir en solitario a las elecciones o con otras fuerzas de la izquierda que no sea Podemos. Es lícito, cada cual puede expresar su opinión, aunque esté en minoría. Ahora bien, la hoja de ruta es clara: confluir con el máximo número de agentes de la izquierda posible porque entendemos que lo que hay que evitar a toda costa es un gobierno de derechas. No podemos permitir otra etapa como la de Bauzá, en la que se liquidaron tantos derechos a base de decretos ley.

Hábleme de su percepción de Podem.

Acabaremos con ellos hasta donde la militancia mande, consultaremos con ellos la postura definitiva. La dirección está autorizada a negociar siguiendo unas bases y a partir de ahí, llegar a un acuerdo que sea absolutamente justo.

Si hacemos bien las cosas, Podem no nos fagocitará

¿Justo en cuanto a representatividad y puesta en escena, por ejemplo?

Sí, de cómo se va a presentar ésto, de que ambas fuerzas tengamos protagonismo y no haya una subyugación. Como decía antes, no creemos que la fagocitación sea un peligro siempre y cuando nosotros hagamos bien nuestro trabajo y no dejemos abandonado el proyecto en manos del socio. Tenemos perfil propio, nuestro programa, nuestra gente. En 2004 concurrimos en esta comunidad bajo la marca Progressistes, en 2007 como Bloc per Mallorca, en 2015 en forma de Guanyem, y nunca hemos sido fagocitados. No veo que vayamos a desaparecer.

Entonces, ¿confianza total de que en Podem no exista esta tentación?

Desconozco sus intenciones, la pregunta habría que hacérsela a la dirección de Podem, pero mi opinión es que ese partido saldría ganando con esta coalición porque nosotros encarnamos unos valores que ellos no representan. Así llegamos a más gente más a la izquierda.

¿Hasta dónde hablan con sus dirigentes?

Hay fluidez con Mae de la Concha o Alejandro López y trabajamos en positivo. Hemos tanteado algunas tesis pero sin cerrar nada.

En cuanto a la confluencia en clave nacional, ¿cree que está funcionando?

El acuerdo de las generales es una experiencia interesante. De los 71 diputados, hay muchos que no son ni de Izquierda Unida ni Podemos. Es una candidatura muy plural que nos permite presentar iniciativas juntos o no, pero siempre siguiendo ejes que nos unen.

Pablo Iglesias – Alberto Garzón. ¿Le gusta cómo se negocia, cómo se visualiza cada uno?

Hay cosas que se podrían mejorar. Es evidente que no vivimos en el mundo de la piruleta en el grupo confederal y todos debemos corregir cuestiones.

Por ejemplo, ¿el excesivo protagonismo de Podemos?

En cierta medida es porque todos le dejamos. Fíjese, por ejemplo, en los informativos nacionales. Muchas veces salen diputados que no son de Podemos y se les rotula así. Eso ayuda a generar la idea de “el grupo parlamenterio de Podemos” cuando no todos son Podemos.

Hábleme de Esquerra Unida. ¿Qué tiene su partido que no tengan los demás?

Un giro real a la izquierda, somos la única fuerza anticapitalista organizada de estas islas. Lo que vemos hasta ahora son políticas tibias y nosotros queremos ir más allá de lo que estamos viendo, somos rupturistas. Algunas reformas son insuficientes en cuanto a intensidad o virulencia, y otras muy tibias, para contentar al PSIB. Queremos un proyecto que sea radicalmente ilusionante para evitar que vuelva la derecha o que la izquierda gobierne con el PI, que es como gobernar con UM.

Gobernar con el PI sería como hacerlo con UM

¿Qué ve con este PSIB?

Que está instalado en su zona de comfort y hay que sacarlo de ahí. Armengol está cómoda, gobernando con Més y estando en mayoría en los equipos de gobierno. Además, tiene a Més per Menorca, Podem y Gent per Formentera fuera y eso le da cierto margen para salirse con la suya. Pero la realidad es que con el número de diputados que tiene, está en minoría dentro del bloque de la izquierda.

¿Y Més?

Más de lo mismo. Descafeinado. La gente necesita ver que cuando la izquierda gobierna, las cosas cambian. Si no, la gente se queda en casa y no va a votar. A mí me llama la atención, por ejemplo, la prohibición del alquiler vacacional en plurifamiliar en Palma. Eso ya lo contemplaba la Ley Delgado, del PP. La izquierda ha vuelto a un escenario del PP,y se considera bueno. Esto es un atraso. Hay que darle una vuelta o dos más de tuerca a esa medida.

No entiendo. ¿Están a favor de la medida, del alquiler turístico en Palma?

Es una medida radicalmente insuficiente, es decir, nosotros mantenemos lo mismo que en 2012, que es también lo mismo que defendía Més entonces. Ahora no. Y así, con otras muchas cuestiones, tanto Més como PSIB. Mire si no la política de movilidad del Consell de Mallorca, que podría firmar tranquilamente UM o el PP.

El PSIB está instalado en su zona de confort, hay que sacarlo de ahí

¿Ejemplos de “falta de virulencia”?

Pues que Més per Mallorca dé apoyo a una propuesta de no exigir de manera real el catalán para trabajar en la Administración Pública. Es una renuncia a uno de los pilares de su ideario. Nosotros no somos nacionalistas pero defendemos que el catalán, al ser lengua cooficial, deba ser entendido y hablado por todo trabajador de la Administración Pública. Éste es un ejemplo de que el PSIB se sale con la suya, alejando a la izquierda del Govern.

Las islas están en un momento límite y hay que poner coto a las plazas turísticas de forma drástica

Sobre el turismo, ¿cuál es su postura?

Las islas están en un momento límite y hay que poner coto a las plazas turísticas de forma drástica, tanto hoteleras como de alquiler vacacional, para el que pedimos licencias con vigencia anual. No puede ser que todo Balears tenga más turismo que Turquía entera, que es una potencia mundial. Vienen demasiados turistas y cuando menos deben venir, que es en verano. Y luego el modelo: absolutamente acumulativo, en manos de muy pocos y sueldos míseros para trabajadores discontinuos.

¿Cómo ven los contratos de Més?

Queremos ser prudentes mientras se investigue y tramite judicialmente. Si se confirma y condena, seremos lo duros que tengamos que ser. Pero está claro que nos preocupa porque hace daño a la izquierda en su conjunto.

Hablan de prudencia pero con otras formaciones, de derechas, no la hay estando en fase de instrucción.

Somos prudentes también cuando hay que serlo. Con el el PP no hay sospechas: es que ha sido condenado y son tramas grandes. Con Ciudadanos, por ejemplo, si saltase un presunto caso de corrupción, merecería un margen de duda.


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