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Corinna, Casado y España

Un artículo de Domingo Sanz



Si todos esos políticos que adoran la Transición como si no hubiera habido otro ayer aplicaran lo que Suárez proclamó cuando dijo que “Debemos elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal”, en lugar de encargar encuestas sobre tendencias de voto buscarían la opinión de la sociedad sobre asuntos concretos, de los que duelen, y así tomar decisiones con conocimiento de causa.

Por ejemplo, ahora mismo preguntarían cuantas personas están dispuestas a poner la mano en el fuego por el respeto a la ley que Juan Carlos I haya podido observar durante su reinado, a la vista de las revelaciones de su amante Corinna. Y también si les parece bien que tanto ella como él se libren de ser investigados por los tribunales y por el Congreso.

Parece que este periodo de cambio político cursará con hilarante desvarío. Ayer mismo Casado, ese que no sabe ni ocultar las trampas de sus títulos, hizo reír a más de media España con la tontería esa de que “Gritamos viva el rey cada vez que pagamos una pensión”. Este va a terminar consiguiendo que hasta los del PSOE se hagan republicanos, pues incluso las conveniencias se terminan rindiendo ante los ridículos exagerados.

Volviendo a don Adolfo, conviene recordar que pronunció la famosa frase mientras nos traicionaba. Ahora sabemos, gracias a Victoria Prego, que él sabía que aquella “calle” quería República, pero decidió colar la Monarquía como parte de una libertad que venía imparable tras la muerte del dictador. He aquí el origen de nuestra situación actual. Si Felipe VI no abdica voluntariamente, tal como hizo su bisabuelo, será imposible disfrutar de una democracia tranquila y normal.


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