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Sant Lluís, entre los 25 municipios de España que más ha destruido su costa

Según Greenpeace, el 57% de los primeros 500 metros de su litoral ya está urbanizado

El 57% de los primeros 500 metros de costa de Sant Lluís ya está urbanizado

El 57% de los primeros 500 metros de costa de Sant Lluís ya está urbanizado · FOTO: JUANJO PONS

Sant Lluís es uno de los 25 municipios de España que más ha destruido su costa, según el informe “Destrucción a toda costa 2013″ de Greenpeace. Si siguiera el ritmo de crecimiento que ha tenido, en el año 2030 tendría su franja de litoral totalmente urbanizada.

Greenpeace ha identificado los 25 peores municipios del Estado a partir de distintas variables analizadas. Entre ellas, la mayor superficie absoluta artificial, la mayor superficie artificial en la franja de los primeros 500 metros respecto a la total del municipio, los municipios que más rápido han crecido y los que antes dejarían de tener suelo natural.

Además de Sant Lluís, en Balears destacan Calvià (Mallorca) y Sant Josep de sa Talaia (Eivissa) entre los 25 peores de toda España. Además, Calvià y Sant Josep están dentro de los 10 peores de todo el Estado.

Sant Lluís  presenta urbanizaciones hasta la primera línea de playa con un importante incremento anual durante los años de burbuja inmobiliaria y con más de 400 hectáreas ya artificiales. El 57% de los primeros 500 metros de costa ya está urbanizado, alejándose del modelo de turismo sostenible que vende la isla.

El ritmo de crecimiento observado también ha sido muy elevado, multiplicándose por casi 2,5 la superficie existente en 1987. El acceso a las calas y playas se ve en ocasiones interrumpido por propiedades privadas que no respetan el acceso público a la ribera del mar. De seguir las tendencias actuales, en el año 2020 tendría un 85% de su franja costera (primeros 500 metros) artificializada y antes del 2030 el total estaría colmatado.

Las cifras de la desprotección

Para entender la magnitud de la destrucción basta con señalar que la franja de los primeros 500 metros de costa representa tan solo 0,55% de la superficie de suelo del Estado. Pero en Balears esa franja representa el 8,73% respecto al total de la comunidad. Balears ocupa el quinto lugar de las diez con más superficie artificial en la costa, el 23%.

Por su parte, Greenpeace señala positivamente que Balears posee diez de los 155 municipios costeros que han construido menos en su primera línea de costa (3) con apenas un 3,2% de ocupación en la franja de los 500 metros de costa. Frente a aquellos municipios que han destruido el litoral, otros han optado por proteger una parte importante de su costa.

Sin embargo, muchos municipios ven en la protección ambiental un escollo económico y promueven activamente la desclasificación de los espacios protegidos. Maó  con el 44% de suelo protegido, Formentera con el 18% o Muro (Mallorca) son algunos de los municipios con mayor protección efectiva bajo la normativa de parques, al menos sobre el papel.

El informe refleja también que la construcción de urbanizaciones e infraestructuras en la costa conlleva que estos tramos se encuentren en riesgo por efecto del cambio climático y mayor exposición a inundaciones o a torrentes. La barrera de los primeros 500 metros, actúa como protección ya que este tramos está sometido a importantes riesgos. Este retroceso podría llegar a alcanzar hasta 70 metros en las playas del archipiélago balear.

Previsiones para 2030

Aunque muchos municipios ya tienen urbanizado más del 90% de su costa, otros todavía disponen de buena parte sin urbanizar. La nueva Ley de Costa permite que se reduzca la protección de 100 a 20 metros en determinados tramos, lo que significa que si se sigue construyendo en estas zonas, la costa mediterránea sufrirá un colapso total en 124 años. En este periodo de tiempo, la franja de los primeros 500 metros estaría completamente construida y en 158 años la del primer kilómetro.

Si se mantiene la tendencia de construcción del periodo 1987-2005, el incremento anual de ocupación sería del 0,34% (0,40 hectáreas al día). Por tanto, la superficie ocupada en 2030 alcanzaría el 31%.

“A pesar del parón absoluto de la construcción a partir de 2008, la principal amenaza actual es la cantidad de suelo declarada como urbanizable aunque no urbanizada o los nuevos impulsos del sector turístico residencial. Además, con la excusa de la crisis económica y debido a los recortes, existe el riesgo de que cualquier proyecto de construcción pueda ser aprobado por unos controles más laxos o inexistentes. Ya lo hemos visto con la nueva Ley de Costas”, ha declarado Pilar Marcos, responsable de la campaña de Costas.

La nueva Ley de Costas, lejos de fortalecer la protección del litoral, permite nuevas formas de explotación. La costa, que en la anterior ley se contemplaba como un recurso natural finito, se transforma en este nuevo texto en una superficie de desarrollo económico. Sin embargo, todavía existe una oportunidad si se empiezan a tomar medidas municipio por municipio.

Por último, Greenpeace propone las siguientes medidas para hacer frente a la destrucción de la costa: los municipios deben declararse insumisos en la aplicación de la nueva Ley de Costas y la UE debe parar esta nueva Ley, los planes urbanísticos municipales deben ser revisados para no permitir más construcciones, los Parques Naturales deben ser respetados, no se debe construir en zonas de riesgo por cambio climático y además se debe promover una fiscalidad verde para favorecer a los municipios mejor conservados.

  

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