La base de s’Enclusa cumple 50 años – menorca al día
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La base de s’Enclusa cumple 50 años

Campo de baloncesto junto a los dormitorios y con el depósito de agua al fondo.
Campo de baloncesto junto a los dormitorios y con el depósito de agua al fondo.
Garita de la entrada a la base.
Garita de la entrada a la base.
Depósito de agua, uno de los elementos visibles desde la carretera general.
Depósito de agua, uno de los elementos visibles desde la carretera general.
Interior de la cocina.
Interior de la cocina.
Así están los interiores de algunas dependencias.
Así están los interiores de algunas dependencias.
Los dormitorios de la base vistos desde su parte trasera.
Los dormitorios de la base vistos desde su parte trasera.
Antenas parabólicas troposféricas.
Antenas parabólicas troposféricas.
Parte trasera de las antenas troposféricas.
Parte trasera de las antenas troposféricas.

Cincuenta años después de que entrara en funcionamiento como base militar norteamericana y veintidós tras su abandono como tal (en un año, 1993, en que Menorca, por cierto, fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO), las instalaciones de la montaña de s’Enclusa de Ferreries esperan su reconversión en Centre d’Interpretació de la Reserva de Biosfera de Menorca.

Este proyecto ha vuelto a ponerse sobre la mesa estos días por parte del Consell de Menorca al desbloquearse el contencioso que el Govern balear interpuso ante el Gobierno central para que éste, algo que se ha conseguido, volviera a incluir en los presupuestos los 7 millones de euros que, como fondos estatutarios finalistas, había retirado en su momento al entender, entre otras cosas, que había expirado el plazo para la construcción del Centre d’Interpretació sin que se hubieran acometido las obras. Ahora, Menorca tiene 4 años más por delante para hacer realidad esta inversión.

La base militar de s’Enclusa, según se explica en un reportaje aparecido el viernes 4 de diciembre en el Setmanari El Iris de Ciutadella, fue construida en el marco del Pacto de Madrid firmado en 1953 entre el gobierno de Franco y el de los Estados Unidos, que también sirvió, por ejemplo, para establecer las bases aéreas de Torrejón de Ardoz (Madrid), Zaragoza y Morón de la Frontera (Sevilla) y la base naval de Rota en Cádiz.

La función básica de la de s’Enclusa, considerada de segunda importancia por los norteamericanos, a través de dos antenas parabólicas troposféricas de 19 metros y 10.000 w de potencia, era la de repetir las señales que venían del radar instalado por los propios estadounidenses en el Puig Major de Mallorca y enviarlos al radar que también tenían en Monte Limbara (Cerdeña), haciendo de puente de telecomunicación entre los dos radares, algo necesario por la excesiva distancia entre ellos.

Entrada a las instalaciones de s'Enclusa.
Entrada a las instalaciones de s’Enclusa.

Todo ello en el marco de la guerra fría y para dar información sobre todo el tránsito aéreo del Mediterráneo occidental, uniendo sus propias comunicaciones exteriores con las tropas desplegadas en Oriente y controlando los posibles ataques rusos con armamento atómico desde el aire.

En las instalaciones de s’Enclusa, que entró en funcionamiento en 1965, vivían alrededor de unos 30 norteamericanos, con otra treintena de menorquines trabajando (yendo y viniendo cada día) en labores de mantenimiento diversas. La construcción de la base se hizo según patrones y materiales de los Estados Unidos y albergó 12 edificaciones en una superficie construida de casi 2.200 metros cuadrados: dormitorios, oficinas, estación de bombeo, gimnasio, servicios, almacén, taller, generadores, telecomunicaciones, antenas troposféricas, control de entrada y pequeño almacén; y con un depósito de agua en la parte más alta de su extremo sur.

La base fue abandonada sobre todo por el hecho de que la tecnología de la época, a principios de 1990, ya permitía utilizar el sistema de comunicación por satélite para interconectar toda la red de radares estadounidenses existentes. Cuando la base cerró en 1993, las instalaciones quedaron abandonadas en buen estado, aunque se fueron degradando por la falta de mantenimiento y por actos de vandalismo. Fue en el proceso de desafectación de la infraestructura militar cuando en 2007, la Fundación Biodiversidad dependiente del Ministerio de Medio Ambiente adquirió las instalaciones al Ministerio de Interior, unos 43.000 metros cuadrados de terreno con esos casi 2.200 de construcciones. Fue a partir de entonces, con el paso de diferentes convenios entre administraciones, cuando se puso en marcha la posibilidad de que la antigua base militar norteamericana de s’Enclusa se reconvierta en Centre d’Interpretació de la Reserva de Biosfera de Menorca.


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