SOBRE LA NECESIDAD DE PODER REALIZAR CATETERISMOS CARDIACOS EN MENORCA – menorca al día
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SOBRE LA NECESIDAD DE PODER REALIZAR CATETERISMOS CARDIACOS EN MENORCA

Joan Triay. Portavoz del Grupo Municipal de UPCM


Vaya por delante que desde el Grupo Municipal de UPCM nunca hemos cuestionado en lo más mínimo la profesionalidad y buen hacer del personal sanitario de la Isla, sino que en su momento nos adherimos a un  reconocimiento de su “profesionalidad, capacitación, abnegación y compromiso con los enfermos”. Lo que si cuestionamos en determinados casos es la suficiencia de los recursos materiales y humanos existentes.

El Médico Sr. Férnandez-Cid descalifica, tachándolas de “demagógicas e inexactas” dos observaciones incluidas en la Moción de UPCM mediante la que se insta a mejorar el tratamiento de enfermedades coronarias en la Isla con la instalación de una sala de hemodinámica y el correspondiente personal. Pues bien, aunque el Sr. Fernandez-Cid escribe: “nada más lejos de la realidad”, no sólo es cierto que «la doble insularidad puede costar vidas», sino que –por desgracia- ya las ha costado y precisamente a raíz de uno de estos casos de fatales consecuencias sucedido anteriormente al actual mandato,  se emitió una declaración institucional apoyada por todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Ciutadella en la que se especificaba que “el factor geogràfic de la insularitat és un factor primordial quan es parla de salut i vides humanes” y “davant la situació sanitària de Menorca per la seva condició insular”, dado que “quan la urgencia és qüestió d’un espai de temps molt breu i es fa necessari comptar amb uns serveis més propers”, se reivindicaba “la millora de les condicions sanitaries a l’illa de Menorca” en condiciones de “equitat”.

También es verdad que «si alguien tiene un infarto en Menorca tiene menos probabilidades de sobrevivir que si le sucede en Mallorca o Eivissa», y no sólo por la existencia de ese 6 % de pacientes en que el propio doctor Férnandez-Cid reconoce que falla o está contraindicado el único  tratamiento que se puede aplicar en la Isla de Menorca mediante la administración de fármacos que actúan como anticoagulantes (fibrinólisis), sino también por la mejor evolución de los pacientes a los que se practica rápidamente el otro tratamiento que de momento no es posible aplicar en Menorca consistente en el cateterismo cardiaco (angioplastia primaria),   con el que se consigue “una mejor perfusión de la zona infartada y una menor incidencia de reoclusión si la comparamos con el tratamiento trombolítico. De este modo, se asocia con una menor mortalidad, y una menor incidencia de isquemia recurrente y hemorragia cerebral durante la hospitalización… consiguiendo una menor lesión residual y mejor flujo en el territorio infartado. Por otra parte, el resultado de la angioplastia es más estable y mantenido a lo largo del tiempo, lo que se traduce en una mejor evolución de los pacientes durante la hospitalización, con una menor incidencia de isquemia recurrente y necesidad de revascularización, así como una disminución de la mortalidad, más evidente en pacientes de mayor riesgo”, según apuntan todos los estudios realizados y la “Revista Española de Cardiologia”, publicación especializada en la que se considera además que la angioplastia primaria “no supone un mayor gasto económico que la fibrinólisis, al compensarse el mayor coste inicial con un tiempo de ingreso hospitalario más reducido y una menor necesidad de reingresos o nueva revascularización. En cualquier caso, y a pesar de la indudable importancia que tiene el gasto sanitario, nuestro papel como médicos nos exige buscar el mejor tratamiento para un paciente”, explican.

Por otra parte escribe el Doctor Férnandez-Cid que “la decisión de tratar un infarto con un fármaco (Menorca) o con un catéter (Mallorca) forma parte de la «estrategia de reperfusión del síndrome coronario agudo» de nuestra comunidad…” Pues dicho sea con todos los respetos, aunque se intente elevar a la categoría de “estrategia” el hecho de que Menorca no cuente con los medios para poder practicar cateterismos, más exactamente podría definirse como una carencia o situación lamentable que obliga a optar inicialmente por la menos recomendable de las dos terapias posibles, por mucha complacencia que proclame ante tal situación el gerente del Área de Salud de Menorca, Sr. Antoni Gómez Arbona. Y sobre la “estrategía” de no poder hacer angioplastias primarias en Menorca para después hacérselas a todos los pacientes menorquines ya tratados con fibrinólisis en Mallorca, sometiéndoles a un doble tratamiento y desplazamientos que podrían evitarse, no vamos a extendernos, porque constituye una palpable demostración de que el tratamiento con fibrinólisis es insuficiente ya que ha de complementarse, cuando bastaría con una angioplastia primaria.

Lo que tendría que explicar el Sr. Gómez Arbona es porqué sí la sala de hemodinámica es innecesaria en Menorca el IB Salut presta este servicio concertadamente en Ibiza desde 2005 y porqué cuando destinaron 900.000 euros al mismo para prestarlo durante los ejercicios de los años 2014 y 2015 manifestaron públicamente que “la contratación del servicio tiene como finalidad «garantizar la atención sanitaria de los pacientes de las Pitiusas en las mismas condiciones que el resto de usuarios del Servicio de Salud de Balears». ¿Los menorquines, como baleares que somos y pagamos impuestos, no tenemos derecho a esas “mismas condiciones”?

En lo que coincidimos con el Doctor Fernandez Cid, es en que nos parece perfecto que cuando se preste el servicio, la sala de hemodinámica se ubique en el Hospital Mateu Orfila por las razones que apunta.

 


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