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El Cercle d’Economia reafirma sus buenas perspectivas para 2016

Pero la precariedad laboral sigue lastrando el crecimiento


Los datos del último trimestre económico de 2015 señalan una etapa de menor actividad que como el inicio del año, demuestran una economía menorquina altamente estacional. Posiblemente esta sea una de las características de la coyuntura económica: una mejora del ritmo y el pulso de la actividad, altamente condicionado por el buen funcionamiento del turismo, que arrastra la estacionalidad económica y laboral todavía un poco más allá.

Así aparece en el informe elaborado por el Cercle de Economía de Menorca conjuntamente con el Institut d’Estudis Menorquins y el OBSAM.  Todos los indicadores (en su variación intertrimestral) muestran evoluciones negativas (Excepto el indicador adelantado de matriculación de vehículos que continúa con su buen  comportamiento,  muestra del buen clima económico y de inversión de Menorca) fruto de un trimestre claramente en el valle de la estacionalidad de la isla.

Pero es en las tendencias interanuales donde el Círculo de Economía de Menorca observa la consolidación de las buenas perspectivas económicas que se dibujan en el 2016. Reseñar principalmente algunos indicadores de evolución de consumo como el IPC que muestra unas tasas de crecimiento respecto de 2015, pero unos niveles de evolución de los precios bajos. En este sentido la evolución negativa de la demanda eléctrica o el transporte de mercancías indican claramente la debilidad de la demanda y consumo interno de la isla que no termina de afianzarse frente otros indicadores de carácter más empresarial.

El mercado laboral, aunque a niveles insuficientes  con 5.989 personas en paro, muestra una evolución positiva en cuanto a número de afiliados, nivel de paro y demandantes de empleo. Pero  sigue generando contratación básicamente temporal. Los nuevos contratos indefinidos se reducen un 16% y cada vez pierden peso en la economía de Menorca aspecto que explica las bases poco sólidas de un crecimiento insular. Reseñar también que las buenas perspectivas de la construcción no se han traducido en contratos, que se reducen un 2%.

 


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