La sentida ignominia del diputado Camps – menorca al día
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La sentida ignominia del diputado Camps

Una carta de Domingo Sanz


Los días 29, 30 y 31 de marzo el diputado menorquín Camps, del PP, nos ilustró en la prensa con tres artículos titulados “Proposición no de ley ignominiosa”, sobre el acuerdo del Parlament para revisar la financiación de la campaña electoral de su partido en 2007. El PP fue condenado por la Justicia a pagar 10.585.- € por lucro ilegal y de aquel delito electoral se podría deducir la devolución de las subvenciones recibidas por los votos conseguidos con trampa.

He esperado más de veinte días a que alguien saliera, del PP o no, en defensa del comportamiento rompedor de Camps, tenga o no razón. Bien al contrario, salvo que me haya perdido algo porque no me pagan por leer periódicos, un silencio sepulcral ha intentado acallar su aldabonazo en tres tiempos. Ahora recuerdo la respuesta para la historia de un líder de izquierdas mallorquín el día que un periodista le preguntó por un díscolo de su propio partido, “los menorquines son indomables”, dijo. ¿Y quién no desea tener un momento salvaje, o ser David contra Goliat por un instante?

Es un placer vivir aquí, donde el sol nace antes cada día, pues ello nos permite también anticiparnos en política. No es poca cosa ser los primeros en meter a un presidente y una presidenta entre rejas, o condenar judicialmente a un partido político como tal, inmenso y muy corrompido, a que pague con dinero su delito. Y para confirmar tanta osadía, investigarlo también desde el legislativo para que devuelva lo no merecido, acción a la que aún nadie se ha atrevido.

Ante una callada por respuesta que en realidad menosprecia al menorquín, he decidido divulgar allí donde me quieran publicar el ejemplo de Camps contra la corrupción. Estoy convencido que estará de acuerdo conmigo porque, aunque él no lo diga en sus escritos, sabe que si la “sentencia” del Parlament no le gusta podrá acudir al juez de turno. En las dictaduras, la Justicia no regresa hasta que no desaparece el amo de las armas. En cambio, así de emocionante es la democracia.


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