El aumento de la acidificación del agua de mar pone en peligro a la langosta de Menorca – menorca al día
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El aumento de la acidificación del agua de mar pone en peligro a la langosta de Menorca

Entre las consecuencias del cambio climático ya se observan repercusiones en los caparazones de los crustáceos, que son cada vez más endebles

Langosta roja
Langosta roja
Su caparazón cada vez es más endeble

Dentro del ciclo de conferencias que se dedican a temas relacionados con el mar, Sandra Mallol, del Centro Oceanográfico, explicó sus conclusiones sobre la langosta roja de Menorca. Y uno de los temas que llamó la atención es el de los estudios que se están llevando a cabo para saber hasta qué punto estos crustáceos soportan las consecuencias del cambio climático.
La acidificación del medio (particularmente de los mares) puede estar restando dureza a las calcificaciones de los crustáceos.

Las emisiones de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, que se emiten a la atmósfera mediante diversas fuentes, reaccionan con radicales hidroxilos y vapor de agua de la atmósfera para convertirse en ácido sulfúrico y nítrico respectivamente, los cuales disueltos en las gotas de agua existentes en la atmósfera pueden volver a la superficie terrestre mediante precipitaciones, originando la lluvia ácida. También existe una fracción de dichos óxidos que retornan a la superficie terrestre en forma de gases o aerosoles, fenómeno denominado deposición seca. Este fenómeno es predominante cerca de las fuentes de deposición, llegando a darse a algunos cientos de kilómetros del foco, en función de las condiciones de dispersión.

El agua de lluvia en condiciones normales presenta un pH de 5,6. Su carácter ligeramente ácido es debido a la combinación del agua con el dióxido de carbono presente en el aire. La lluvia que presenta en disolución los iones provenientes de los ácidos tendrá un pH inferior a 5,6 y allí donde se deposite dará lugar a una serie de cambios que alterarán las características químicas del medio, rebajando el pH de suelos y aguas superficiales con diversas consecuencias para los ecosistemas.

El proceso de acidificación se ve influido por un gran número de factores, incluido el cambio climático, que hacen que los efectos sean variables de unas zonas a otras; entre ellos cabe destacar la sensibilidad de los suelos y de las aguas a la acidez, así como el grado de concentración de moléculas contaminantes. La acidificación del medio ambiente es un claro ejemplo de cómo se interrelacionan los distintos factores ambientales como son la atmósfera, suelo, agua y seres vivos, y de cómo la contaminación atmosférica afecta de manera directa e indirecta a los ecosistemas en general.

En el mar también se están notando las consecuencias del aumento de acidez del medio. Todos los crustáceos que obtienen de su caparazón (calcificado) una defensa respecto a los depredadores van a ver cómo en las próximas generaciones serán mucho más débiles. Aún se están estudiando las posibles consecuencias para las poblaciones de langostas de Menorca.


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