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La emancipación juvenil en las islas cae un 36% en diez años

Un 22,8 por ciento de los menores de 30 años vive fuera del hogar familiar, según un estudio

En Baleares, al finalizar 2018 una persona joven tenía que aportar el 120,4 por ciento de su salario neto para hacer frente a la renta de un alquiler.
En Baleares, al finalizar 2018 una persona joven tenía que aportar el 120,4 por ciento de su salario neto para hacer frente a la renta de un alquiler.

Balears, con un 22,8 por ciento de los menores de 30 años viviendo fuera del hogar familiar, tiene una tasa de emancipación superior a la media española, que es del 19 por ciento pero esa cifra ha caído en las islas en casi un 36 por ciento en una década.

Las islas cuentan con un 22,8 por ciento de los menores de 30 años viviendo fuera del hogar familiar y su tasa está muy por encima de la media española, que es del 19 por ciento.

En Balears, al finalizar 2018 una persona joven tenía que aportar el 120,4 por ciento de su salario neto para hacer frente a la renta de un alquiler. 

En seis comunidades autónomas (Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, el País Vasco y Cantabria), esta proporción no alcanzaba ni el 17 por ciento, entre otras cosas porque para que un joven pueda alquilar en solitario tiene que destinar más del 90 por ciento de su salario, que es de una media de 900 euros al mes.

En el conjunto del país, el alquiler ha perdido algo de terreno como fórmula mayoritaria entre los jóvenes emancipados (del 60,6 por ciento en 2017 al 59,2 por ciento en 2018), que no pueden dar el salto a la compra (sólo el 11,6 por ciento con propiedad pagada y el 17,4 por ciento con hipoteca) y que optan cada vez más por casas cedidas o a bajo precio (el 12 por ciento).

Es una tendencia que va en aumento la de vivir en casas cedidas por las familias que disponen de una segunda residencia.

Estos son algunos de los datos que se reflejan en el Observatorio de Emancipación Juvenil del segundo semestre de 2018, que presenta este jueves el presidente del Consejo de la Juventud, Manuel Ramos, y el sociólogo que ha trabajado en el proyecto, Joffre López; una “fotografía” de los principales problemas que tiene la juventud en cuanto a la vivienda y a nivel laboral o académico.

Y no es que en el último semestre de 2018 se haya producido un desplome repentino de la autonomía residencial de la población joven en España, sino que culmina un proceso que arrancó en 2009 y que, de una manera más o menos ininterrumpida, ha ido prolongándose hasta hoy, según el balance que se hace de las cifras en el Observatorio.


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