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Médicos y allegados llaman derribar el tabú: hablar de suicidios salva vidas

En muchos casos estas personas sufren un "sentimiento de vergüenza" y, para evitar juicios sociales, se aíslan

Aislarse.
Aislarse.
El aislamiento puede incitar al suicidio. (Foto:PIXABAY)

Barcelona, 10 sep (EFE).- El suicidio sigue siendo todavía hoy algo tabú en un país donde no hace tantos años a aquellos que ponían fin a su existencia se los enterraba a parte, pese a los progresos en los últimos años y la evidencia que apoyan médicos y allegados de que hablar del tema salva vidas.

Así lo ha asegurado en una entrevista a Efe la psiquiatra y coordinadora del ámbito ambulatorio de Salud Mental del Consorcio Sanitario del Maresme (CSdM), Rosa Hernández, que ha señalado que está muy extendida la falsa idea de que “hablar del suicidio hace que la gente se suicide”.

La psiquiatra ha asegurado que es importante “combatir” este tipo de ideas, como que “la gente que se mata no lo dice y quien no lo quiere hacer lo dice”, puesto que comentarios donde una persona expresa deseos de muerte o de desánimo vital pueden ser “señales de alarma” que ayuden a identificar el problema.

Hernández ha destacado que, aunque se suele atribuir el suicidio únicamente a trastornos mentales o al abuso de sustancias, también están en riesgo aquellas personas que, por cuestiones ambientales, pasan por momentos vitales muy complejos o se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

“La conducta suicida es muy compleja y hay muchos factores que influyen”, ha detallado Hernández, que ha recordado que cada persona necesita “un plan diferente” para hacer frente a esta casuística.

Por su parte, la vicepresidenta de la asociación ‘Mans Amigues – Dol pel Suïcidi’, Andrea Millet, ha explicado a Efe que, pese a los avances que se han llevado a cabo en los últimos años, es aún un tema tabú, donde aquellas personas que sufren una pérdida de este tipo todavía tienen que arrastrar estigmas.

Además, ha criticado que, muy a menudo, las personas que sienten dolor tras perder a alguien con quien tenían una relación de amistad suelen sentirse “desautorizadas” ante otro tipo de relaciones afectivas, como pueden ser las familiares.

La vicepresidenta de la entidad ha detallado que su organización trabaja para hacer acompañamiento y dar apoyo psicológico a aquellas personas, los “supervivientes”, que han perdido a un ser querido por suicidio.

Millet ha recordado que en muchos casos estas personas sufren un “sentimiento de vergüenza” y, para evitar juicios sociales, se aíslan, lo que, sumado al tipo de muerte y lo inesperado de la defunción pueden llevar al desarrollo de un “duelo complicado”.

Hernández ha moderado un debate en mesa redonda “creemos esperanza con acciones” organizada por el CSdM con la colaboración del Ayuntamiento de Mataró (Barcelona), donde también participó Millet, entre otros, en el contexto del Día Internacional para la Prevención del Suicidio de este sábado 10 de septiembre.

Otra persona que también ha participado ha sido el coordinador del Plan de Prevención del Suicidio de Cataluña 2021-2025 (PLAPRESC) y director de Salud Mental del Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), Diego Palao, que, en un acto previo en Badalona (Barcelona), lamentó que estos decesos todavía hoy se oculten por la “culpa” y el “estigma” que arrastran.

Palao, que había asistido a la inauguración de una exposición inmersiva para concienciar sobre el suicidio y dar a conocer el 061 Salut Respon como teléfono profesional para atender a personas en el ámbito de la salud mental, recordó que en 2020 murieron en Cataluña 527 personas por esta causa.

Además, el suicidio golpea duro a la gente joven, puesto que el conseller de Salut, Josep Maria Argimon, explicó en Badalona que, en Cataluña, se han triplicado las tentativas de suicidio en mujeres menores de edad, y se han duplicado en el caso de los hombres, entre los años 2020 y 2021.

En este contexto, el director clínico de la entidad Amalgama7, Jordi Royo, ha detallado que el comportamiento suicida entre jóvenes y adolescentes tiene cuatro posibles vertientes: crisis de la propia identidad, causas psicopatológicas, inducidas por el entorno familiar o causas sociales y/o tecnológicas.

En esta última categoría, Royo ha destacado factores como el acoso y el ciberacoso; así como los retos de las redes sociales y el síndrome cultural que conlleva el deseo de conseguir un futuro perfecto.

Royo ha explicado que los adolescentes están expuestos 24 horas a las redes sociales, “que impactan directamente en sus anhelos aspiracionales”, puesto que ver vidas perfectas en lugares de ensueño, cuerpos esculturales, sin preocupación monetaria, “provocan en el joven una gran frustración por no poder obtenerlo”.


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