Hace dos semanas apenas había un 25% de los trabajadores en Menorca. Las notificaciones postales de octubre estaban aún por repartir y las horas extras se querían a pagar sólo seis euros. La situación fue tal que se presentó una denuncia formal ante Inspección de Trabajo.
A la falta de personal suficiente hay que añadir la centralización de servicios que comporta situaciones que parecen surrealistas. Por ley, una carta con destino el propio municipio debe entregarse en un plazo de 24 horas. En la realidad, la situación es mucho más complicada. Según explica Nadal, "si un ciudadano quiere enviar una carta desde Fornells a otro vecino del mismo núcleo, la misiva primero viajará en furgoneta a Maó. De allí, también por carretera irá a Ciutadella. Luego se subirá a un ferry con destino a Alcúdia. Una vez en Mallorca irá en furgoneta hasta Palma. Allí se la pondrá en un nuevo barco con destino a Valencia que es en donde se matasellará la carta finalmente. Después deberá hacer este mismo trayecto a la inversa para que sea entregada a su destinatario".
Todo esto ocurre en el momentod e mayor carga de trabajo del servicio con las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina y todos los paquetes de regalos por entregar.
