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Algo se mueve en la carretera general

Algo se mueve en la carretera general
Montse Morlà, Consellera de Mobilitat del Consell insular, explicaba esta semana en una entrevista a Radio Menorca que a mediados del mes que viene se empezarán las obras para convertir la estructura que inició el anterior gobierno en una rotonda similar a la que ya hay a la entrada de la población de Alaior.
Ese modelo de rotonda a doble nivel ya estaba en los planes del gobierno popular De Santiago Tadeo pero no se llegó a crear porque se encontró con el freno político del cambio en la institución insular que se oponía a un desarrollo mucho mayor que salpicaba todo el recorrido de la Me-1 de infraestructuras similares. En ocasiones sin una clara justificación y, sobre todo, con una impacto enorme sobre el territorio a nivel paisajístico.
El caso es que a lo largo de estos últimos años se han vuelto a plantear cómo resolver de la manera más inteligente posible la existencia de dos de las ocho macrorotondas inicialmente planteadas. Dos estructuras comenzadas pero no acabadas. Además del acceso a la urbanización de La Argentina, que es donde se va a empezar a actuar, está el cruce con Rafal Rubí, que ha dicho la Consellera que no sabe aún muy bien qué se va a hacer ni cuándo. En todo caso sí que asegura que se trabajará por etapas.
El primer objetivo es que las obras permitan tener la rotonda acabada antes del verano de 2023. Son inicialmente 9 meses de trabajos que provocarán algunas molestias a lo largo de la duración de las obras.
En su momento hubo informes que ponían en evidencia problemas con el cálculo de la ubicación de esta infraestructura por ser una zona inundable. Los ingenieros o técnicos han tenido en cuenta estos pormenores a la hora de volver a coger los bártulos para convertir en rotonda la cimentación existente.
Según la opinión de una parte de la población, la existencia de la estructura de estas moles de hormigón sin acabar han acabado afeando más el entorno que si estuvieran acabadas. Eso no justifica su existencia según aquellos que nunca quisieron grandes infraestructuras de cemento si no una regulación de velocidad en la vía para minimizar los riesgos en el tráfico. Pero los populares siempre aspiraron a tener más y mejores infraestructuras para dar garantías de circulación más fluida. Al final todo apunta que se conseguirá una solución intermedia que tiene que definir aún el destino de la mole de cemento frente a Rafal Rubí y que tiene en el tramo Mahón - Alaior más meses de espera aún para poder ver los trabajos acabados.
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Redacción

Periodista de Menorca al Dia