La irrupción del COVID está sirviendo de campo de estudio de profesionales del mundo de la psicología y de la sanidad en general. La preocupación por perder la seguridad económica y contraer la enfermedad contribuyen a este sentimiento de fatiga. La fatiga COVID ha conducido a algunas personas a no seguir las directrices de precaución, aumentando así su riesgo de contraer el coronavirus SARS-CoV-2. Muchas personas están cansadas de los confinamientos y de no poder hacer vida normal. El mayor consumo de alcohol y fármacos también contribuye al sentimiento de cansancio.
El efecto rebote cuando empiezan las desescaladas lleva a muchas personas a no hacer caso de las recomendaciones mínimas de distanciamiento o uso de mascarilla e higiene de manos y provoca que surjan los brotes.
Por todo ello la Organización Mundial de la Salud ha establecido una serie de recomendaciones dirigida a la población en general para prevenir problemas de salud mental durante la pandemia del COVID 19:
- -Sea empático con todas las personas afectadas, independientemente de su nacionalidad o etnia.
- -Hable el idioma nativo de las personas, mientras explica qué síntomas presentan las personas afectadas con COVID-19.
- -Reduzca la frecuencia con que ve noticias si eso le pone ansioso. Busque información solo de fuentes de confianza, preferiblemente una o dos veces al día.
- -Protéjase y apoye a los demás, como a sus vecinos.
- -Encuentre oportunidades para compartir las historias positivas de las personas locales que sufrieron COVID-19.
- -Honre a los trabajadores del área de la salud que están apoyando a los afectados con COVID-19.
La OMS también ha elaborado directrices específicas para los profesionales del área de salud para prevenir los agravios sobre la salud mental por culpa del COVID.
