Teniendo en cuenta que la utilización de uno de estos vehículos reduce 130 gr de CO2 por kilómetro respecto a un vehículo similar diésel, el uso de estos vehículos significa la reducción de 260 gramos de CO2 por kilómetro recorrido.
Esta medida esta incluida en el plan de ahorro, eficiencia energética y reducción de emisiones en el transporte y la vivienda.
