Con la sensibilización que hay en el tema del agua en las poblaciones de Maó y Es Castell no es de extrañar que apostaran en su momento por pedir al Govern Balear que, a la hora de repartir los euros que trae el impuesto de turismo sostenible, hicieran llegar los casi dos millones que costaría darle un tratamiento suplementario a las aguas sucias que recibe la depuradora que estos dos municipios comparten.
En el reparto de la primera anualidad no pudo ser. Ningún otro proyecto municipal obtuvo lo que quería. Por eso había esperanzas de que ahora sí que properara, pero parece que no.
Según el alcalde de Es Castell, Lluís Camps, con esta petición se conseguiría un ahorro considerable de agua en ambos municipios. Un recurso cada vez más escaso y caro. Al hacer una depuración terciaria, el agua resultante no debería lanzarse al mar y podría usarse en el riego de espacios públicos, limpieza viaria, para el sector náutico y muchos otros usos. Todo esa agua dejaría de salir de la red municipal, que ya es potable en Es Castell y es mejor que se reserve para agua de boca.
Esta semana pasada hubo una reunión de seguimiento entre los ayuntamientos de Maó (que inició esta cruzada) y el de Es Castell. La idea era estar preparados para lo que ahora parece que sucederá; el proyecto que demandan los dos ayuntamientos menorquines no obtendrá tampoco ahora la financiación esperada. Camps recuerda que su partido no es partidario de ecotasas. Aún menos de doblar su importe como parece que sucederá de cara al próximo año. Por eso plantean buscar otras fuentes de financiación que permitan esta depuración terciaria que ahorraría mucha agua.
No pinta bien para la depuración terciaria de la EDAR Maó - Es Castell
