Ésta será tan sólo una de las pruebas prácticas que investigadores del Instituto Cajal, del CSIC y de la Red Olfativa Española propondrán para descubrir cómo funciona el olfato, el sentido más primitivo que tenemos y al que normalmente, dicen, no damos la importancia que se merece. Entre otras cosas, explican que el olfato es lo que permite saborear los alimentos que percibimos (hasta un 80% del gusto se lo debemos al olfato) y está íntimamente vinculado al mundo de las emociones, de tal manera que los olores pueden evocarnos sensaciones e incluso estados de ánimo.
Tras una charla explicativa sobre las bases biológicas del olfato y el gusto, los asistentes pondrán a trabajar sus narices y sus cerebros con una serie de pruebas individuales, como un test para saber si son supergustadores, y otro para medir su memoria olfativa.
Esta actividad forma parte del proyecto de divulgación científica Ciudad Ciencia desarrollado por el Consejo superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la obra social La Caixa en más de 30 localidades, y del que Maó forma parte desde 2014. Las plazas pueden reservarse a través del correo electrónico educacio@ajmao.org o del teléfono 971 35 33 79.
