"No son los resultados que esperábamos pero sí nos han convertido en la fuerza de izquierda más votada, y que el PP pase de los 35 a los 20 diputados supone que los ciudadanos hayan expulsado a este partido de la mayoría de instituciones de las Islas", aseguró María José Camps, candidata al Parlament. Mora, su compañera, y cabeza de lista al Consell, también ha reconocido que "no son los resultados que queríamos, pero que Menorca ha ganado porque respira cambio y verá nuevas maneras de gobernar".
En el PP Santiago Tadeo asumía que "no se han logrado los objetivos marcados. Queríamos la mayoría absoluta en el Consell y queda claro que no se ha logrado". En materia municipal sus manifestaciones fueron en el mismo sentido.
Aún en el PP, Águeda Reynés reconocía también que los ciudadanos habían hablado y en Maó habían preferido un gobierno progresista. Sin embargo dejó la puerta abierta "a todos los partidos por si alguno quiere pactar aunque lo veo difícil".
Una de las pocas caras alegres entre los populares era Misericordia Sugrañes. "Estamos muy satisfechos porque hemos aguantado en medio de una gran presión y de un todos contra el PP. ha sido una gran movilización de la izquierda y nos hemos mantenido". Sin embargo la propia Sugrañes también lamentaba el apoyo logrado en las urnas por sus compañeros.
La mayor satisfacción de la noche estaba en las caras de Més y las agrupaciones locales de ideología similar. Maite Salord, candidata al Consell mostraba su alegría señalando que "Menorca ha votado cambio".
En Ciutadella, la probable nueva alcaldesa, Joana Gomila, se mostraba contenta pero cauta y eludía verse con la vara de mando. "Ahora toca sentarse con todos los partidos para ver quien debe gobernar" declaró.
La alegría también era imperante en la faz de Josep Carreras de Entesa de l'Esquerra de Ferreries. "Estamos sorprendidos por este triunfo ya que no nos esperábamos lograr un apoyo tan amplio. Esto no ssupone ahora una gran responsabilidad".
