La XXXVI Escola de Salut Pública de Menorca puso el foco en una de las preocupaciones que más inquietan a la salud pública: la conducta suicida en jóvenes y adolescentes. El Instituto de Salud Carlos III y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental reunieron a 17 profesionales para analizar qué hay detrás de este fenómeno y qué consecuencias tiene en la población menor de 25 años, una franja que los participantes señalaron como especialmente sensible por su impacto personal, familiar y social.
De ese trabajo salió un documento de recomendaciones, “Conclusiones Llatzeret 2025 sobre suicidio en jóvenes y adolescentes”, que recoge las propuestas consensuadas por los especialistas para orientar la prevención y la respuesta desde el ámbito sanitario y comunitario.
La importancia de un entorno cohesionado
El documento pone de relieve la vulnerabilidad de los adolescentes y jóvenes y la necesidad de actuar de forma coordinada desde la familia, la escuela y la salud pública para prevenir la enfermedad mental y las conductas suicidas.
Advierten de que estas conductas están relacionadas con trastornos mentales de base vinculados a la crianza y al contexto social, más que a factores biológicos. Psiquiatras y epidemiólogos subrayan la importancia de entornos afectivos seguros y cohesionados, que permitan a los jóvenes construir una identidad y sentido de pertenencia sólidos.
Asimismo, manifiestan que la crianza en los primeros años de vida constituye un factor esencial para la salud mental futura. Y es que, en entornos disfuncionales, de baja cohesión social o de ausencia de valores y referentes, la fragilidad emocional o la intolerancia al sufrimiento irrumpen, aumentando el riesgo de trastorno mental y de potenciales conductas suicidas.
Tres de cada cuatro suicidios los cometieron hombres
Según los datos analizados, en 2023 se registraron en España 200 muertes por suicidio en menores de 25 años (el 5 % del total de muertes por esta causa) y cerca de 4.500 intentos de suicidio anuales en el periodo 2021- 2023, con diferencias significativas por sexo: el 75 % de los suicidios se registró en hombres, mientras que más del 70 % de las tentativas se dieron en mujeres.
Factores de riesgo
El informe destaca que el consumo del cannabis en adolescentes incrementa tanto la ideación suicida como los intentos de suicidio, además de afectar negativamente a los procesos madurativos cerebrales.
El documento advierte también del papel del mundo digital y las redes sociales como factores de riesgo emergentes, asociados a ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, bullying y ciberbullying. España se sitúa entre los países europeos con mayores tasas de acoso y ciberacoso escolar, factores que incrementan significativamente el riesgo de trastorno mental y potencial conducta suicida.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones propuestas destacan la prohibición total del uso de pantallas en menores de tres años, la restricción de su uso en la infancia y el acceso racional y tutelado durante la adolescencia.
Se defiende la psicoterapia como herramienta eficaz para el abordaje de los trastornos y como apoyo al tratamiento médico y se promueve el desarrollo de políticas públicas de demostrada efectividad que integren la promoción de la salud mental y la prevención en los ámbitos educativo y comunitario..
Las conclusiones del informe reafirman que el suicidio juvenil no es un destino inevitable, sino una llamada urgente a la acción colectiva.
