El diseño menorquín suma un nuevo hito en el panorama internacional. El diseñador Álex Cortés, conocido en el mundo de la alta costura como Álex Menorca, desembarcará en la prestigiosa Semana de la Moda de Milán, que se celebrará del 24 de febrero al 2 de marzo, para presentar su nueva colección titulada "Resiliencia". El desfile del isleño, que tendrá lugar el 25 de febrero en el histórico enclave de I Chiostri di San Barnaba, marca la consolidación del creador como una de las voces emergentes más potentes de la moda contemporánea.
"Resiliencia": un manifiesto sobre la salud mental
Lejos de ser una propuesta meramente estética, "Resiliencia" es un relato profundo y humano. La colección explora la fuerza silenciosa de quienes conviven con la ansiedad o la depresión. Álex Menorca busca capturar la "elegancia de resistir", rindiendo homenaje a quienes enfrentan el mundo con dignidad mientras libran batallas invisibles.
La propuesta es, además, una oda a la abuela del diseñador, cuya fortaleza cotidiana y estilo atemporal impregnan cada costura, sirviendo como pilar fundamental de la identidad de la marca.
Estructuras entre la opresión y la libertad
Sobre la pasarela milanesa, "Resiliencia" se traducirá en un diálogo visual entre la restricción y la liberación. Los asistentes podrán ver:
- Tejidos fluidos y volúmenes envolventes: Que acompañan el movimiento natural del cuerpo.
- Simbolismo textil: El uso recurrente de lazos y ataduras que representan las tensiones invisibles y las expectativas sociales que condicionan al individuo.
- Siluetas suaves: Que buscan el equilibrio entre la opresión externa y la esencia interior.
Moda consciente en el epicentro del lujo
Fiel a su ADN, Álex Menorca mantiene la sostenibilidad y la materialidad en el centro de su proceso creativo. En una industria que se mueve a menudo por la rapidez, el diseñador apuesta por una moda consciente y emocional, utilizando el diseño como una herramienta narrativa para hablar de realidades contemporáneas.
El desfile en Milán no será solo una exhibición de prendas, sino una experiencia inmersiva diseñada para entrelazar el mensaje social con la belleza arquitectónica de San Barnaba. Con esta cita, el de Menorca se posiciona en el epicentro de la moda global, demostrando que el diseño con alma tiene un lugar privilegiado en las capitales del lujo.
