Camestortes ha fallecido esta noche en Maó. El que fuera efímero rey del Carnaval ha sucumbido finalmente víctima de los incontables excesos propios de estas fechas, a pesar de que las inclemencias meteorológicas intentaron, sin éxito, aguar la diversión de sus súbditos.
La fúnebre noticia se ha confirmado al inicio de un concurrido velatorio en la Sala Sant Antoni. Allí, una comitiva formada por autoridades "inciviles", "nada-militares" y, en absoluto, religiosas, acompañadas por un mar de afectados y desconsoladas plañideras, han escoltado a Camestortes en su último periplo por las calles céntricas de la ciudad. El cortejo ha culminado en s’Esplanada, donde se ha procedido a la lectura de su testamento, una pieza cargada de sátira, pullas y chanzas que no ha dejado títere con cabeza en la sociedad mahonesa.
La muerte del monarca del desenfreno deja un vacío difícil de llenar. A partir de este miércoles, la Cuaresma tomará el mando de la ciudad, imponiendo su régimen de restricciones, ayuno y meditación para creyentes y seguidores de la tradición, marcando el fin oficial de la licencia festiva en Maó.
