Visites culturals
Govern Actualidad Informativa
Govern Adicciones
Govern AUTONOMOS

Cómo gestionar la ansiedad

Hay que saber afrontar esta sensación ante la vida moderna

Hay que saber controlar los episodios de más estrés. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)
Hay que saber controlar los episodios de más estrés. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)

Eva Remolina/AMIC


La ansiedad es una experiencia común en la vida de muchas personas. Ante situaciones de incertidumbre, presión o preocupación, nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan como un mecanismo de defensa. En pequeñas dosis, la ansiedad puede ser útil porque nos mantiene alerta y nos prepara para afrontar retos. Pero cuando se vuelve constante o intensa, puede afectar al bienestar emocional y a la calidad de vida.

El primer paso para gestionar la ansiedad es reconocerla. Muchas veces se manifiesta a través de síntomas como nerviosismo, dificultad para concentrarse, tensión muscular, cansancio o pensamientos repetitivos. Identificar estas señales nos ayuda a entender qué está pasando y a actuar antes de que la ansiedad aumente.

Una de las estrategias más efectivas es aprender a regular la respiración. Cuando nos sentimos ansiosos, la respiración suele ser rápida y superficial. Respirar profundamente y de manera lenta ayuda a calmar el sistema nervioso y a recuperar la sensación de control. Dedicar unos minutos al día a practicar respiraciones profundas puede reducir significativamente la tensión acumulada.

También es importante cuidar los pensamientos. La ansiedad a menudo aparece cuando la mente se centra en preocupaciones sobre el futuro o en posibles problemas que todavía no han pasado. Intentar focalizar la atención en el presente y cuestionar los pensamientos negativos puede ayudar a reducir esta sensación de angustia.

La actividad física es otro aliado muy valioso. Caminar, hacer deporte o simplemente mover el cuerpo libera tensión y ayuda a mejorar el estado de ánimo. Además, mantener hábitos saludables como dormir bien, alimentarse de manera equilibrada y reservar tiempo para el descanso contribuye a mantener el equilibrio emocional.

Hablar con alguien de confianza también puede ser muy útil. Compartir preocupaciones con amigos, familiares o profesionales permite ver los problemas desde otra perspectiva y sentirse acompañado. A veces, solo expresar lo que sentimos ya puede aliviar una parte importante de la carga emocional.

R

Redacción

Periodista de Menorca al Dia