Baleares atiende a unos 40 pacientes pediátricos con enfermedad renal crónica

La mayoría de los menores en seguimiento se encuentra en prediálisis 

Paciente pediátrico con enfermedad renal crónica. (Foto: CAIB)
Paciente pediátrico con enfermedad renal crónica. (Foto: CAIB)

Entre 30 y 40 pacientes pediátricos con enfermedad renal crónica están actualmente en seguimiento en Baleares. En la mayoría de los casos, la afección está provocada por una malformación congénita de los riñones o del aparato urinario. La mayor parte de estos pacientes se encuentra en situación de prediálisis, mientras que un menor ya recibe diálisis y otros siete llevan un trasplante renal.

Esta realidad asistencial ha llevado al grupo de trabajo de Atención Pediátrica de la Estrategia de Enfermedad Renal Crónica de las Illes Balears a elaborar un documento sobre la transición de estos pacientes desde la atención pediátrica al entorno sanitario del adulto. El protocolo ha sido coordinado por los doctores Javier Lumbreras y Esther Trillo, de las unidades de Nefrología Infantil de Son Espases y Son Llàtzer, respectivamente, junto a Gemma Subirats, pediatra de Atención Primaria.

El texto parte de la idea de que el paso a la edad adulta en las enfermedades crónicas debe abordarse como un proceso progresivo, en el que resulta clave preparar al paciente para la gestión de su enfermedad y para ganar autonomía. También plantea la necesidad de que exista una transmisión estructurada de la información entre los profesionales pediátricos y los que asumirán la atención en la etapa adulta, tanto en primaria como en el ámbito hospitalario.

El protocolo se ha elaborado a iniciativa del Servicio de Planificación Sanitaria de la Dirección General de Prestaciones, Farmacia y Consumo de la Conselleria de Salud y ha sido consensuado con los jefes de servicio de Nefrología de los seis hospitales públicos de las islas. Además, ha sido revisado por representantes de ALCER Balears. El documento, publicado a finales de marzo, evita fijar una edad estricta para la transición, aunque el paso a los especialistas de adultos suele producirse a partir de los 18 años, al considerar que adelantarlo puede tener consecuencias no deseadas.

Según sus autores, adaptar este proceso a las características y necesidades de cada paciente es especialmente importante en este ámbito, ya que una transición adecuada puede retrasar la progresión de la enfermedad y la necesidad de recurrir a hemodiálisis o a un trasplante renal.

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Christian Melis

Periodista de Menorca al Dia