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El GOB denuncia vertidos reiterados en el torrente de Cala Galdana y exige localizar su origen

La entidad ecologista sostiene que la contaminación no es un fenómeno natural, sino una acción humana consciente que debe ser investigada y sancionada

Torrente de Cala Galdana. (Foto: GOB)
Torrente de Cala Galdana. (Foto: GOB)

El GOB ha reclamado a los ayuntamientos de Ferreries y Ciutadella que actúen para localizar el origen de los vertidos que, según denuncia la entidad ecologista, afectan desde hace años de forma reiterada al torrente de Cala Galdana.

La organización sostiene que el curso de agua que llega desde el barranco de Algendar sufre vertidos periódicos que alteran su color y su olor, sin que las múltiples inspecciones realizadas hasta ahora por distintos cuerpos de vigilancia hayan permitido identificar el punto exacto del problema.

Ante esta situación, el GOB considera urgente que los dos consistorios intervengan a ambos lados del torrente para interceptar las conducciones soterradas que puedan estar desembocando en el cauce. La entidad plantea que, si se trata de servicios públicos, como redes pluviales u otras instalaciones autorizadas, se reconecten correctamente; y que, si se desconoce su origen, se utilicen cámaras para averiguar de dónde proceden.

Según el GOB, esta actuación permitiría identificar a los responsables de los vertidos, clausurar las conducciones irregulares y acabar con la “impunidad”. La entidad insiste en que no se trata de episodios aislados ni de un fenómeno natural, sino de una contaminación reiterada que respondería a una acción humana consciente.

La organización recuerda que la urbanización de Cala Galdana comenzó a principios de los años setenta sobre la parte final del torrente, en una época en la que no existía el actual sistema de alcantarillado y se funcionaba con fosas sépticas y desagües hacia el cauce. Con el paso del tiempo, se instaló una red para recoger las aguas de la urbanización, que se reparte entre los términos municipales de Ferreries y Ciutadella, y conducirlas hasta la depuradora de Serpentona.

El GOB apunta, sin embargo, que podrían haber quedado canalizaciones antiguas sin desmantelar y considera que esa podría ser la vía utilizada para realizar vertidos clandestinos al torrente.

La organización ecologista también advierte de que, una vez se investiguen las conducciones, será necesario garantizar que los resultados no se oculten. En este sentido, reclama que quien esté provocando los episodios de contaminación sea identificado y sancionado con contundencia.

El GOB compara la situación con la vivida durante años en Ferreries con una lavandería industrial que vertía al torrente de Trebalúger y cuyo caso acabó en los tribunales. La entidad concluye que el problema de Cala Galdana no puede atribuirse a las aguas naturales del torrente, a la posidonia ni a la fauna, sino a vertidos provocados por una acción humana que debe poder ser localizada.

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Christian Melis

Periodista de Menorca al Dia