Si este miércoles las numerosas fotografías y vídeos difundidos desde distintos puntos de Menorca dieron cuenta de las miles de personas que se congregaron para contemplar el eclipse, este jueves otra imagen permite hacerse una idea de la dimensión que tuvo la jornada: la cantidad de residuos que los servicios de limpieza han tenido que retirar de algunas de las playas más concurridas.
Esa otra cara del eclipse es la que atienden desde primera hora de la mañana los equipos de limpieza. Según ha informado el Consell Insular de Menorca, el operativo se ha reforzado especialmente en Son Bou, Sant Tomàs, Cala Blanca y diferentes playas del norte de la Isla, donde se están llevando a cabo tareas de retirada de residuos y acondicionamiento para devolver estos espacios a la normalidad.
El fenómeno astronómico terminó al caer la tarde, pero sus efectos se han prolongado unas horas más sobre el terreno. Una última imagen, mucho menos espectacular que las que dejó el cielo, pero igualmente reveladora de lo que supone concentrar a miles de personas en espacios naturales y del trabajo necesario para que, al día siguiente, las playas vuelvan a funcionar con la normalidad propia del verano menorquín.
