El Sindicato Médico de Balears (SIMEBAL) reclama que el nuevo modelo de financiación autonómica reconozca de manera efectiva la singularidad de Baleares y financie los sobrecostes reales que soportan sus servicios públicos como consecuencia de la insularidad, el crecimiento demográfico y la elevada población flotante.
SIMEBAL-CESM comparte la preocupación expresada por ANPE ante las consecuencias de una financiación insuficiente sobre los servicios públicos y advierte de que esta situación adquiere una especial gravedad en el ámbito sanitario.
«La insularidad no se reconoce: se paga. No sirve que Madrid admita nuestra singularidad si después son los ciudadanos de Baleares quienes tienen que asumir su coste».
Según SIMEBAL-CESM, Baleares tiene que competir con otras comunidades autónomas para atraer y retener médicos, pero lo hace con una clara desventaja por el elevado precio de la vivienda, el coste de la vida y las dificultades propias de un territorio insular. Un médico que se plantea trabajar en las Islas no compara únicamente su salario, sino también cuánto le cuesta vivir y acceder a una vivienda.
Por ello, SIMEBAL-CESM considera contradictorio que se reconozca la necesidad de establecer complementos e incentivos específicos para atraer profesionales y, al mismo tiempo, no se garantice a la Comunidad Autónoma la financiación necesaria para hacerlos efectivos.
"La sanidad balear no puede financiarse como la de una comunidad peninsular"
El sindicato recuerda que las necesidades sanitarias de Baleares tampoco pueden calcularse únicamente en función de la población empadronada. Durante buena parte del año, la población real aumenta considerablemente por la actividad turística y esa población flotante también utiliza urgencias, centros de salud, hospitales y el resto de los dispositivos asistenciales. A ello se suma el importante crecimiento demográfico experimentado por las Islas en los últimos años.
SIMEBAL-CESM reclama que el nuevo modelo tenga en cuenta el coste real de la insularidad, la población flotante, el crecimiento demográfico, el elevado coste de la vivienda y de la vida y las dificultades para atraer y retener médicos.
"Sin financiación no hay política de recursos humanos"
El sindicato sostiene que Baleares necesita mejorar sus condiciones retributivas, compensar adecuadamente la insularidad, hacer más atractivas las plazas de difícil cobertura y establecer incentivos capaces de competir con otras comunidades. Pero todas estas medidas necesitan recursos.
Para SIMEBAL-CESM, este debate no es únicamente económico. La financiación determina la capacidad para contratar médicos, reforzar plantillas, reducir listas de espera, mantener servicios y garantizar una asistencia sanitaria de calidad.
«Sin financiación suficiente no hay médicos suficientes; y sin médicos suficientes no puede garantizarse una sanidad pública de calidad».
SIMEBAL-CESM reclama al Gobierno de España que deje de tratar la insularidad como una excepción administrativa y la incorpore como un factor estructural del nuevo modelo.
«Baleares no pide privilegios. Pide una financiación justa y que el Estado asuma el coste real de su singularidad».
