El GOB ha alertado de que Menorca ha incrementado en un 80% el número de turistas en los últimos 15 años, según las estadísticas oficiales, y sostiene que la creciente masificación de la isla “no es una sensación”, sino una realidad que ya está teniendo efectos sobre el territorio, la vivienda y la calidad del destino.
La entidad recuerda que el año pasado Menorca recibió alrededor de 1,8 millones de turistas, una cifra que, comparada con la población residente, supone que los habitantes de la isla apenas representan el 5% del total. Dicho de otro modo, el GOB calcula que hay 20 turistas por cada residente, un dato que utiliza para advertir del avance de la turistificación.
El GOB advierte de que Menorca corre el riesgo de avanzar hacia modelos como los de Eivissa y Mallorca si no se adoptan medidas para frenar la turistificación. La entidad distingue entre turismo y turistificación, y recuerda que durante muchos años la isla se mantuvo en torno al millón de visitantes anuales, en parte gracias al control del crecimiento urbanístico en la costa.
Ese equilibrio, según señala, empezó a alterarse con la aparición de las plataformas digitales de alquiler turístico, que facilitaron un fuerte aumento de la capacidad de alojamiento sin necesidad de construir grandes nuevas infraestructuras. El GOB recuerda que se concedieron unas 30.000 plazas en esta modalidad, equivalentes a unas 6.000 viviendas, y estima que podría existir una cantidad similar en el mercado no declarado.
Para la entidad, esa transformación ayuda a explicar la sensación de saturación que se vive desde hace años en Menorca, pero también la tensión creciente en el acceso a la vivienda. El GOB sostiene que destinar casas al alquiler turístico resulta más rentable que ponerlas a disposición de residentes, en un contexto de demanda turística en aumento.
La presión también se deja notar en las playas. El GOB recuerda que un estudio realizado el año pasado sobre la presión humana en el litoral menorquín constató que algunas de las playas vírgenes más conocidas superan ampliamente la carga de visitantes que deberían soportar.
Esta situación, añade la entidad, reduce el espacio disponible por usuario, un indicador asociado a la calidad turística de los destinos. En muchas ocasiones, según el GOB, no se alcanzan los 5 metros cuadrados por usuario, una cifra muy alejada de los 15 metros cuadrados por usuario que se consideran adecuados para las playas vírgenes.
Ante este escenario, la organización ecologista defiende que existen herramientas para reducir la congestión turística durante los meses de verano, como el control del número de vehículos de alquiler. Sin embargo, critica que el Consell Insular de Menorca, pese a tener capacidad para aplicar esta medida desde 2023, no la haya puesto en marcha.
El GOB censura, además, que mientras no se adoptan medidas para contener la presión turística, las administraciones sigan incrementando las partidas destinadas a promoción. A juicio de la entidad, Menorca necesita recuperar una estrategia diferenciada y evitar que la isla pierda el control sobre su modelo turístico.
Con estos datos sobre la mesa, la entidad ecologista vuelve a poner el foco en la manifestación convocada por Via Menorca para el próximo sábado 13 de junio, a las 19.30 horas, en la Plaça Biosfera de Maó, una protesta con la que se quiere reclamar un cambio de rumbo ante el crecimiento de la presión turística en la isla.
