¿Eres trabajo-adicto?

¿Eres trabajo-adicto?
Una y otra vez, cuando a los sociólogos  les preguntan qué puede hacer un cristiano para salvar el mundo, su respuesta es: ante todo, cásate, ten hijos y edúcalos bien.
Las tres cosas son cada vez un poco más difíciles en nuestros días.En las culturas tradicionales, los hijos crecían trabajando con su padre, bien en el campo o en un taller, como Jesús aprendió a trabajar en el taller de San José, que además debía estar en casa o muy cerca. Había cercanía física y los niños aprendían tal como la naturaleza les ha programado: mirando e imitando al adulto. Siempre se podía hacer un alto en la tarea para hablar.
Sin embargo, en nuestra época los padres trabajan lejos de los hijos, y además trabajan muchas horas. Sin que haya ningún divorcio por medio, un adulto puede ser "padre ausente" simplemente porque siempre está fuera trabajando.
¿Cuándo te conviertes en un trabajo-adicto? En la  web “All Pro Dad”  puedes encontrar unos  indicios inquietantes que, acumulados, levantan las alarmas; entre ellos:
 ¿De qué conversas?
¿De qué hablas con los amigos y la familia? Si eres un trabajo-adicto, probablemente hables casi exclusivamente de cosas relacionadas con el trabajo. Cuando la conversación trata de cosas intrascendentes y coloquiales, enseguida la llevas de nuevo al trabajoHarás que todo gire alrededor del trabajo y probablemente no sabes casi nada de nada más.
 Adicción al móvil 
El trabajo-adicto se lleva el móvil a la iglesia, a la playa o a donde sea. Le obsesiona que pudiera llegar un e-mail o un dato. Su hija hace un castillo de arena en la playa pero él ni lo mira porque no deja de repasar su móvil.
 Evita concentrar los días en vacaciones largas
Este trabajo-adicto  dice a sus compañeros que "me iré todo el mes de julio", como si fuera un cataclismo... pero en realidad nunca lo hace: Intenta que las vacaciones sean breves y los días festivos estén muy repartidos.
 Nunca está enfermo
Aunque tosa o se maree, se declara simplemente alérgico y se auto medica con lo que encuentra en el botiquín de casa. En la oficina difunde sus gérmenes. Se considera muy productivo. ¿Y los diez compañeros contagiados y enfermos? A ellos los considera débiles.
Pasa horas a media noche, en la cama, planificando tareas
Son las tres de la mañana, está en la cama con su cónyuge durmiendo al lado y pasa hora tras hora planeando tareas de su trabajo, objetivos y protocolos. Los trabajo- adictos muy a menudo tienen trastornos del sueño.
Sin tiempo para el cónyuge: La trata como a una compañera de piso
Ni tiene tiempo de calidad con su cónyuge, ni se la lleva a excursiones o actividades conjuntas o espontáneasEl trabajo-adicto trata a su cónyuge como una compañera de piso que le hace perder tiempo. A menudo el  se queda en el ordenador mucho más tarde por la noche: su cónyuge ni se entera cuando se acuesta. No pasaría nada si el adicto se quedara a dormir en su oficina.
¿Quiénes son esos críos?
El trabajo- adicto recuerda que nacieron sus hijos y luego, como por sorpresa, mira a su alrededor y ve una serie de niños que hacen ruido y no le dejan concentrarse en el trabajo. No establece relaciones personales con cada hijo. No sabe casi nada de sus profesores ni de sus mejores amigos ni de sus sueños o esperanzas.
En el futuro, sus hijos le dirán: “Papá, lo único que siempre quisimos fue tu tiempo, pero siempre estabas ocupado". Es el destino del trabajo - adicto.
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Jordi Ribera

Periodista de Menorca al Dia