La colonia venezolana en Menorca vive días de incertidumbre y expectación ante la situación que atraviesa su país, marcada por la división que lo sacude desde hace años entre chavistas y opositores. Así lo ha declarado este lunes Briseida Gil, residente en Maó desde hace años. Explica que «en Menorca no hay un sentir general sobre lo que está pasando en Venezuela; hay una división clara. No obstante, hay quienes no comparten las formas en que se ha desarrollado toda la operación, pero para la mayoría se ve de forma positiva que Nicolás Maduro haya dejado el poder. Esto me llega tanto de gente afín al régimen como de los opositores».
Afirma que «la situación actual es compleja y se vive con expectación y cautela». El motivo es que se vio positivamente la primera noticia de la salida del país de Nicolás Maduro, «pero esto abre una serie de aristas y posibilidades que no generan ni certeza, ni seguridad, ni estabilidad, sobre todo para quienes viven en el país. Allí la gente lo está viviendo con temor porque no es seguro si habrá un cambio real del régimen o una ocupación del país».
A su juicio, lo ocurrido con el ataque de EE. UU. a Venezuela y la extracción de Nicolás Maduro «parece un golpe de Estado, pero, añado, con colaboración desde dentro. Solo así se entiende cómo se ejecutó». Estos acuerdos secretos son los que habrían dejado fuera de las negociaciones para hacerse con el poder a Edmundo González, teórico ganador de las elecciones de 2024, y María Corina Machado, premio Nobel de la Paz y líder la oposición.
Pasadas las primeras horas de desconcierto, Gil también ve claro que EE. UU. ha actuado no tanto por intereses democráticos como económicos. «Los norteamericanos ya han dejado claro que su prioridad es el petróleo y que se les devuelvan las concesiones que perdieron en 2002. Hay que tener presente que entre ese año y 2025 Venezuela bajó su producción de crudo en un 75 %. Es un país que puede extraer de dos a tres millones de barriles diarios, pero solo saca entre 1,2 y 1,3 millones de los que 800.000 se van a China. Queda claro que se usa el tema político para causas económicas».
En este sentido, Gil apunta que Venezuela no tiene solo petróleo, también dispone de minas de oro, bauxita, metales pesados, oligoelementos, gas, tierras raras y demás. «Venezuela es una mina mal explotada por un régimen que casi la destruye». Fruto de todo ello serían los ocho millones de venezolanos que se exiliaron en los años del chavismo.
Como conclusión, Briseida Gil expone que «mientras lo que está pasando sea para que realmente haya un cambio político, social y económico en mi país, merece la pena. El tema es cómo, y si realmente va a beneficiar a los venezolanos de a pie, al pueblo. Ojalá que sea para bien, pero hay muchas incógnitas... de momento, uno de los esbirros más grandes como el dictador Maduro ya no está al mando».
