La pelea multitudinaria registrada durante la tarde del martes, 23 de junio, en la Plaça de ses Palmeres marcará un antes y un después en el dispositivo de seguridad de la fiesta de ses avellanes. El jefe de la Policía Local de Ciutadella, Diego Pastrana, ha asegurado que lo ocurrido ya se está analizando para introducir mejoras de cara al próximo año.
«Esto será un punto de inflexión, como lo fue hace bastantes años con el tema de aquellas presuntas agresiones sexuales. Se intervino y se hizo la pedagogía adecuada, y con esto también se intervendrá cuando corresponda», ha afirmado Pastrana.
Los incidentes comenzaron cuando un grupo numeroso de jóvenes se enzarzó en una pelea en la que también se produjeron lanzamientos de botellas. La Policía Local intervino inicialmente y posteriormente coordinó el operativo con la Policía Nacional para desalojar la Plaça de ses Palmeres y parte de sa Contramurada.
Según ha explicado el jefe policial, todos los grupos de la Policía Local se desplazaron hasta el lugar y realizaron dos intervenciones para vaciar la zona. Los agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional llegaron a equiparse ante la posibilidad de tener que actuar, aunque finalmente no fue necesaria su intervención directa.
«Ha habido incidentes, pero se ha dado respuesta. Había capacidad de respuesta y se ha dado», ha defendido Pastrana, quien ha calificado el operativo como «muy limpio y muy coordinado». También ha pedido no magnificar lo ocurrido, aunque ha subrayado que debe explicarse sin ocultar los hechos.
La Policía Local ya trabaja en el análisis del incidente para determinar qué medidas deberán adoptarse en futuras ediciones. «De cara al próximo año, todo esto se analizará. De hecho, ya lo estamos analizando para asumir y hacer lo que tengamos que hacer», ha indicado Pastrana, antes de afirmar que «esto no volverá a pasar».
Tras el desalojo de la zona y la recuperación de la normalidad, el lanzamiento de avellanas pudo continuar. Durante la tarde se calcula que se arrojaron alrededor de 1.250 kilos, mientras la colcada prosiguió su recorrido hacia Sant Joan de Missa.
