El Ayuntamiento de Maó ha aprobado nuevas restricciones al consumo de agua ante la delicada situación de los acuíferos de Menorca, cuyas reservas se situaron en junio en una media del 34 %.
Las medidas acordadas por la comisión municipal de seguimiento de la sequía incluyen la prohibición de lavar vehículos, vaciar y llenar piscinas, limpiar terrazas con manguera y regar céspedes ornamentales con agua de la red.
El alcalde de Maó, Héctor Pons, ha explicado este viernes que las nuevas medidas buscan reducir los consumos que el Ayuntamiento considera prescindibles ante el riesgo de que Menorca pase durante el verano de la situación de prealerta por sequía, en la que permanece desde 2023, a una situación de alerta.
Pons ha advertido de que el consumo habitual durante el mes de julio podría empeorar todavía más el estado de las reservas y ha defendido la necesidad de actuar de manera preventiva para evitar daños graves en los acuíferos.
Cinco nuevas restricciones
La primera medida acordada por la comisión municipal consiste en prohibir el lavado de vehículos. Quedarán exceptuados los destinados al transporte de alimentos o animales, las ambulancias, los vehículos médicos y los de recogida de residuos cuando su limpieza sea necesaria para garantizar la seguridad o la salubridad. En estos casos deberá utilizarse la mínima cantidad de agua posible.
También se prohíbe vaciar y volver a llenar piscinas y depósitos. El alcalde ha señalado que, aunque pueda parecer una práctica poco habitual en plena sequía, el Ayuntamiento tiene constancia de que hay personas que vacían y rellenan sus piscinas durante el verano.
La tercera restricción impide utilizar agua de la red para limpiar terrazas con manguera. Pons ha explicado que se trata de una imagen todavía frecuente, especialmente en viviendas y apartamentos, donde una limpieza de este tipo puede mantener el agua corriendo durante un periodo prolongado.
Además, no se podrán regar céspedes ornamentales con agua procedente de la red municipal.
La quinta medida permitirá reducir el caudal del suministro a aquellos consumidores que no respeten las restricciones decretadas.
Control mediante los contadores inteligentes
El Ayuntamiento utilizará los contadores inteligentes para detectar consumos que puedan estar relacionados con usos prohibidos, como el riego de jardines, el lavado de vehículos o el llenado de piscinas.
Cuando se compruebe un incumplimiento, la reducción de la presión y del caudal se aplicará de manera individual al abonado responsable. Pons ha precisado que no se trata de una nueva bajada general de la presión de toda la red, sino de una actuación dirigida específicamente contra quienes no cumplan las medidas.
El alcalde ha defendido que no se puede actuar de la misma manera sobre todos los usos del agua. A su juicio, debe diferenciarse entre el consumo doméstico necesario para la higiene y las necesidades habituales de una vivienda y otros consumos que pueden evitarse en la actual situación.
Vigentes hasta una nueva revisión
Las restricciones municipales permanecerán vigentes hasta que se reúna de nuevo la comisión de sequía o hasta que el Ayuntamiento decida revisarlas, ya sea para modificarlas o para incrementarlas.
Desde el ayuntamiento han explicado que desconocen durante cuánto tiempo estarán en vigor las medidas planteadas por el Consell de Menorca, aunque han insistido en que se quedan «muy cortas» ante la urgencia de la situación.
«Si el Consell realmente está preocupado por la situación, estas medidas no lo reflejan», han afirmado.
Se mantiene la prohibición de limpiar barcos con manguera
Las nuevas medidas se centran especialmente en los vehículos, las piscinas, las terrazas y los espacios ornamentales. En el caso de las embarcaciones, el Ayuntamiento mantendrá la restricción que ya estaba vigente y que prohíbe limpiarlas con una manguera conectada a la red.
Sí estará permitido realizar la limpieza con un cubo y una esponja. El alcalde ha señalado que el objetivo es evitar el uso indiscriminado de mangueras y el desperdicio de agua.
También ha matizado que no todas las personas que se observan limpiando una embarcación utilizan necesariamente agua de la red. Algunas barcas de mayores dimensiones disponen de depósitos propios o de sistemas de desalación y desmineralización.
Los cruceros no pueden cargar agua en Maó
Pons ha recordado que los cruceros tienen prohibido cargar sus depósitos de agua en el puerto de Maó. Hace unos años se estableció inicialmente un límite de 60 toneladas, que posteriormente se redujo a 30, hasta que el pasado año se eliminó completamente la posibilidad de recargar.
El alcalde también ha destacado el esfuerzo realizado por la Autoridad Portuaria, cuyo consumo de agua se ha reducido alrededor de un 19 %. Según Pons, se trata de uno de los grandes consumidores que más ha disminuido su gasto.
Por este motivo, el Ayuntamiento pretende centrar las próximas actuaciones en aquellos sectores en los que no se esté observando una reducción del consumo ni un compromiso suficiente con el ahorro.
La desaladora no permitirá consumir sin límites
El alcalde también se ha referido a la desaladora modular solicitada por el Ayuntamiento de Maó al Govern. Ha subrayado que esta infraestructura no se plantea para poder seguir llenando piscinas, regando céspedes o lavando vehículos durante el verano.
Su finalidad sería cubrir momentos concretos de mayor demanda, reducir la extracción de agua de los pozos y permitir que los acuíferos descansen y puedan recuperarse.
Pons ha insistido en que la instalación de una desaladora no supondría la desaparición de las restricciones. La desalación tiene un coste económico, energético y ambiental, mientras que los sistemas destinados a eliminar los nitratos también generan una parte de agua de rechazo.
Por ello, ha defendido que incluso con una desaladora y con agua sin nitratos será necesario mantener un uso responsable. El alcalde ha acusado además a algunas formaciones políticas de intentar confundir a la población dando a entender que esta infraestructura permitiría consumir agua sin limitaciones.
