El deporte no entiende de méritos acumulados durante meses cuando llega la hora de la verdad. El Avarca de Menorca, que ha firmado una fase regular histórica tras terminar en lo más alto de la clasificación por primera vez en muchos años, se despide de la temporada de la forma más cruel: cayendo eliminado en la primera ronda de los play-offs.
Tras la derrota definitiva ante el Haris de Tenerife, el técnico menorquín Bep Llorens ha compartido una reflexión sincera y autocrítica sobre el final de la campaña. "Se acaba la temporada un poco antes de lo que teníamos pensado", ha admitido el entrenador, señalando directamente al estado de forma de la plantilla como el factor determinante de la eliminación.
El físico, el gran hándicap
Según Llorens, el equipo no llegó a la fase final en las condiciones óptimas para competir al nivel que exige la Liga Iberdrola. Estas han sido las claves de su análisis:
- Falta de frescura: El técnico considera que los play-offs sorprendieron al grupo en un momento físico "no del todo correcto".
- Infortunio médico: A la fatiga acumulada se sumaron "lesiones fortuitas" que mermaron la rotación del equipo en el peor momento posible. Las bajas de Laura Pascua desde hace mes y medio y la más reciente de Samira Sulser pesaron mucho.
- Contraste con el rival: Mientras el Avarca acusaba el desgaste, el rival se mostró "muy fuerte", demostrando una progresión ascendente de menos a más que las menorquinas no pudieron frenar.
Orgullo por el esfuerzo, autocrítica por el sistema
A pesar de la decepción, Llorens no ha escatimado en elogios hacia la entrega de sus jugadoras. "Ayer luchamos muchísimo y lo dimos todo a nivel físico, pero eso nos condicionó", ha subrayado, calificando de "lástima" que una temporada regular tan "excelente" se haya esfumado en apenas dos semanas.
El técnico también ha abierto el debate sobre la planificación y el formato de la competición, instando a una reflexión profunda. "Hay que reflexionar sobre el sistema de competición y lo que implica llegar bien al último momento", ha señalado, dejando claro que, aunque el balance global del año tiene muchos puntos positivos, el equipo se queda con la espina clavada de no haber podido competir con todas las garantías en el tramo final.
Un verano para resetear
El Avarca de Menorca cierra así un año de luces y sombras: el brillo de un liderato sólido en la liga regular frente a la sombra de una eliminación prematura que obliga a repensar la estrategia de cara a la próxima temporada. La "patria moral" del voleibol menorquín tendrá ahora tiempo para asimilar el golpe y volver a construir un proyecto que permita trasladar el dominio liguero a la lucha por los títulos.
