Es la primera vez que se tiene constancia del uso de este método en Menorca y lo están realizando estos días el restaurador Xisco Isbert bajo la dirección del técnico Pere Rovira, entre otras cosas responsable del área de pintura mural y escultura en piedra del Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya, dependiente de la Generalitat de Catalunya, y que se ha desplazado a la isla a propósito para la ocasión.
Al ser un BIC, con el objetivo de conseguir tanto la conservación de estas piezas como la recuperación de las propias puertas, y con la dificultad añadida de que con el paso del tiempo las grisallas formaban parte del dintel de la puerta, la decisión ha sido la de arrancar indemnes las pinturas para que un momento dado se proceda a su restauración y puedan volver a colocarse en su sitio original, una vez las puertas de las celdas hayan sido también restituidas a su estado primero.
Desde que a finales de 2010 empezaran las obras de rehabilitación del Pati de sa Lluna para su uso público, que prevén terminarse en septiembre de 2015, en este antiguo claustro franciscano han tenido lugar sorpresivos hallazgos. A éste de las grisallas de la parte alta de las celdas de los frailes se le añaden otros como el enorme aljibe que apareció en su momento (de unos 60 metros de planta y unos 14 metros de profundidad) y también la de otras grisallas en las arcadas de la planta baja del claustro que han impresionado a los expertos por su riqueza y excepcionalidad, y que también están pendientes de financiación para su restauración.
Las obras de rehabilitación del Pati de sa Lluna de Alaior para su uso público las está llevando a cabo la UTE formada por Copcisa y Construcciones Olives, con Bernadí Seguí como arquitecto director de las obras y con Rafel Mus y Amílcar Seguí como aparejadores.
