Doce mil metros cuadrados de bandera azul

Cala’n Porter es una de las dos playas urbanas pertenecientes a la municipalidad de Alaior, y acaba de ser galardonada con el distinitivo bandera azul de 2017. No es extraño, pues sus impecables aguas y su localización entre barrancos la convierten en uno de los rincones más deseados de la isla.
La playa cuenta con restaurantes, duchas, socorrista, puesto de primeros auxilios y aparcamiento, y la zona circundante está urbanizada y repleta de servicios. Es normal. Las poblaciones nacen en los lugares que han sido privilegiados con alguna ventaja natural y, en el caso de Cala’n Porter, era algo inevitable. Tanto es así que, con los años, han ido mejorando los accesos por carretera y hoy se llega cómodamente tanto desde Alaior como desde Sant Climent.
Tal vez sea este el punto en el que conviven más extranjeros durante todo el año, y esto enriquece la mezcolanza cultural que se da aquí en la temporada estival, permitiendo a los propios menorquines darse de vez en cuando un baño de globalización sin tener que salir de la isla.
Aquí nunca hay oleaje y el agua no cubre hasta lejos, lo que lo convierte en una auténtica piscina natural, ideal para ir con niños. La urbanización no es tampoco agobio cuando se está en la playa, pues solamente está urbanizado el acantilado de la izquierda y se ha mantenido virgen el lado derecho.
En la playa hay disponibles lanchas, pedales, tumbonas y sombrillas en alquiler, además de un parque infantil y una pequeña laguna con patos. Pero no sólo es ideal para niños: los mayores tenemos una buena cantidad de opciones de ocio en lo que a bares y restaurantes se refiere.

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