Rafalet es cosa de magia

Tan cerca de Mahón y tan increíble por misteriosa y exótica. Cala Rafalet apenas tiene 2 metros de arena en sempiterna sombra. No se trata pues de planificar un día de playa al uso, sino de venir de aventura al fondo de un barranco que bien podría ser el decorado de cualquier película de aventuras.
Lo realmente gozoso le viene al que le guste nadar. Unos patos y unas gafas bastan y sobran para internarse por el embrujador sendero que dibuja el agua en su salida al mar. Aguas cristalinas, fondos denomenales y algunos secretos en los más íntimos recovecos de las rocas que conforman la base del acantilado. No diremos mucho más, por miedo a estropearlo.

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