Norte es Cala Pilar

Cala Pilar es virgen de verdad y lejana de verdad, no ya en distancia o accesibilidad -por la carretera de Son Bernat o por la de Camí de Tramontana, desde Ferreríes-, sino por lo inusitado de su enclave, de tierra roja de arcilla y pizarra, aguas cristalinas de tonalidades bien distintas del turquesa del sur. Por ambos caminos hay que dejar el coche y pegarse una caminata de tres cuartos de hora, en el primer caso a través de un bosque de encinas, y en el segundo por un tramo costero del Camí de cavalls desde la playa dels Allocs, ambos de gran belleza.
La cala está totalmente expuesta a la Tramuntana y al sol, con lo que conviene llevar sombrilla y consultar las condiciones meteorológicas antes de ir. Muy cerca se encuentra una necrópolis de cuevas que sirven de refugio y una fuente de agua dulce coronada por una efigie de la virgen del Pilar, que le da nombre a la cala. No obstante, conviene no olvidar tampoco llevar agua fresca en abundancia. Aquí no hay absolutamente ningún servicio y se disfruta de un día de playa de verdad, lejos de las aglomeraciones, del mundo y de todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *