Playa y faro de Cavallería. El faro.

El faro de Cavallería es el mascarón de proa de la isla de Menorca, pues Menorca es algo así como una embarcación de piedra que vive pendiente del Norte, de sus vientos y sus corrientes. Su luz alcanza 22 millas náuticas y nació para evitar los numerosos naufragios que ocurrían por aquí, de hecho en los fondos todavía reposan mucho más de los contabilizados 700 pecios que se dejaron el casco en los acantilados de piedra negra adyacentes a la isla dels Porros.
El acceso está muy bien señalizado, tanto desde es Mercadal como desde Fornells. No tiene pérdida: Norte, norte y más norte hasta enterrarse en el mar. Los carteles dicen: “Cavallería”
Es majestuoso pero sencillo, está situado al final de un camino rocoso, en una suerte de península de vanguardia que ofrece los mejores atardeceres del verano. Contiene, además de un pequeño museo, un bar en el que refrescar el gaznate y darse un respiro. Visitarlo es mágico, interesante y pertubador, sea a pie o en coche, pero sin duda avistarlo desde el mar es digno de las mejores novelas de Verne, o de los mejores poemas de A. Castells:

Miradlo, miradlo girar sobre sí mismo
trazando, rutinario, a su alrededor,
el cerco de su soledad sobre el abismo.
La mirada perdida, desprovista ya
de toda curiosidad, de toda expectación.

El faro.

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