Cala Mitjana y Mitjaneta, un oasis natural en la costa de Ferreries

En otros tiempos se podía, durante todo el año, bajar en coche hasta la mismísima arena de esta maravillosa cala precedida por un fastuoso pinar bajo el cual hay sembradas una multitud de mesas de picnic. Su arena blanquísima, sus aguas impolutas y las paredes de piedra caliza que la protegen a ambos lados la convierten en la playa perfecta para las parejas. En temporada alta, se ha restringido el acceso a los vehículos, que aparcan en el estacionamiento al borde de la carretera de Cala Galdana. Servicios no hay. En el lado izquierdo hay una diminuta cueva que conecta con un minúsculo cenote que da al otro lado de la roca viva, frente al mar abierto. En el lado derecho está la hermana Mitjaneta,

minúscula, coqueta, única en su género. Quien tiene el privilegio de plantar en ella su toalla para pasar unas horas, sin duda se está poniendo el listón muy alto: paz total, armonía. Todo lo que uno imagina como típico de la cala virgen del Mediterráneo, se convierte en arquetípico en estos escasos pero irrepetibles metros cuadrados de mansedumbre y bonanza.

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