Una joya bajo del mar

Si Menorca impresiona desde tierra, ¿cómo no va a hacerlo desde el mar? En verano el agua que rodea la isla está a una temperatura ideal para tirarse horas nadando. Puedes hacerlo con un par de gafas de submarinismo y un tubo, a tu aire, relajadamente, observando los preciados e inmensos prados de posidonia (imprescindible para conservar el agua cristalina). O, si prefieres nadar en las profundidades, puedes acercarte al Centro de Buceo de s’Algar, en Sant Lluís, y hacer clases o cursillos de submarinismo con botella. Otra opción: meterte en el agua con un kayak o un paddle surf y bordear la costa remando. Es un hecho, cuando sientas la gran sensación de libertad por bogar tranquilamente en las aguas cristalinas desparecerá el cansancio en los brazos.

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