Primero, fueron desviados a Dalt Sant Joan porque "decían que tenían mucha gente". Sin embargo, al llegar al nuevo emplazamiento vieron que habían muchas más personas esperando que en el Mateu Orfila y que "la cola no avanzaba", por lo que volvieron al hospital: "Le comunicamos lo que ocurría a la chica de la recepción de Urgencias y al final nos apuntó a a las 13.30".
Fue entonces cuando las manecillas del reloj comenzaron a pasar. "Nos quedamos varias veces solos en la sala y aún así no nos decían nada. Preguntamos varias veces y no nos hacían caso. En conclusión: estuvimos más 5 horas sin comer ni beber y sin saber que pasaba".
Al final, a Javier le diagnosticaron una faringitis y le recetaron dos medicamentos. Él y su pareja presentarán una queja formal: "Siempre que habíamos venido había ido todo muy rápido, pero esta vez se han lucido", apostillan.
Recorte de plantilla, dimisiones "fantasma"
El servicio de Urgencias del Hospital Mateu Orfila de Maó ha sido pasto de la polémica desde que la dirección decidiera no renovar el contrato de dos facultativos del área a partir de febrero, pasando la plantilla de once a nueve profesionales. Desde entonces, las tensiones entre el equipo médico y la cúpula que toma las decisiones aumentaron de forma considerable, con una negociación tensa que incluso conllevó la dimisión "fantasma" del responsable del servicio, Bernardo Pax. Al final, el acuerdo se cerró al aceptar ambas partes una plantilla estable de 10 médicos y Pax continuó en el cargo. Sin embargo, el relato de los dos jóvenes afectados deja entrever que no todos los problemas están solucionados.
@jlgllagues
