Se trataría de ejemplares que contienen un veneno muy poderoso que afecta directamente al sistema nervioso de los seres humanos y que es letal. Esta especie habría entrado en el Mediterráneo por el Canal de Suez en el extremo oriental del Mediterráneo. Si ya han llegado a las costas catalanas es fácil imaginar que antes han pasado, y quizás asentado, en zonas cercanas al archipiélago.
Estos animales acostumbran a vivir entre los 10 y los 100 metros de profunidad, aunque se la puede encontrar a 500 metros. Su capacidad de hincharse con agua para parecer un animal mayor le permite utilizar esta misma agua para acomodarse a la presión existente. Su aspecto es deene un color azul-gris con el dorso entre marrón y verde y su vientre es blanco. Está recubierto por pequeñas espinas.
El patrón de la cofradía de pescadores de Maó, Pito Quintana afirma que "no hemos visto ninguno, pero si que estamos notando cambios en el ecosistema marino con animales que antes no se veían y ahora abundan y otros que parece que han desaparecido".
