La consellera de Familias y la de Salud han presentado el exoesqueleto pediátrico, ya disponible en el SVAP, para atender a pacientes de 3 a 10 años con problemas motores graves por PCI y AME.
El exoesqueleto Atlas 2030 es un robot para la rehabilitación de la marcha en niños, como complemento a terapias convencionales. Busca reforzar la musculatura, mejorar la eficiencia e independencia al caminar y retrasar complicaciones derivadas de la inmovilización.
Entre el 26 y el 30 de enero tendrá lugar la formación para los diez fisioterapeutas que trabajarán con el exoesqueleto. Si es necesario, después podrán formar a otros técnicos.
El uso será progresivo: en los tres primeros meses se atenderán unos siete pacientes y se incrementará paulatinamente el número. Se calcula que por trimestre podrían usarlo hasta unos diecisiete pacientes, y entre cincuenta y setenta al año.
Los tratamientos serán de tres meses por usuario, con dos sesiones semanales de 45 a 60 minutos, aunque los programas se personalizarán según cada caso.
Los menores que empezarán a usarlo en el SVAP han sido valorados por especialistas del Servicio de Salud y por fisioterapeutas del área de Servicios Sociales, verificando que cumplen las condiciones necesarias.
Se trata de pacientes con PCI y AME que cumplen requisitos antropométricos y clínicos, cuentan con autorización médica para bipedestación y marcha, y no presentan contraindicaciones como alergias a materiales, epilepsias no controladas o problemas cardiorrespiratorios.
La PCI es la causa más frecuente de discapacidad motora crónica en la infancia y agrupa trastornos permanentes del movimiento y la postura por lesiones no progresivas del cerebro en desarrollo.
La AME es una enfermedad neuromuscular por degeneración de motoneuronas, que provoca debilidad muscular progresiva y pérdida de capacidad motora.
Illes Balears es la sexta comunidad autónoma con un exoesqueleto pediátrico y la primera que lo incorpora como un proyecto de atención integrada entre servicios sanitarios y sociales.
Para poner en marcha el proyecto se creó un grupo de trabajo con expertos rehabilitadores y de fisioterapia, junto a responsables del Servicio de Salud y del SVAP.
El exoesqueleto se ha financiado con fondos Next Generation y ha tenido un coste de 209.000 €.
Estudios clínicos indican que el uso del Atlas 2030 en niños con PCI mejora fuerza, amplitud de movimiento, resistencia y reduce espasticidad y contracturas.
También se asocia a mejoras en comunicación, autoestima y bienestar emocional y social, contribuyendo a una mayor calidad de vida.
En la presentación también estuvieron la directora general María Castro y el director general del Servicio de Salud, Javier Ureña, entre otros responsables y técnicos.
