Ir a Zaragoza y no llevarse un adoquín junto con la cinta de la Medida de la Virgen del Pilar es "doble falta". Un adoquín no es una piedra de la calle; es un caramelo de gran tamaño y densidad. Es complicado de tragar por su volumen y longitud; no se puede ingerir de una vez: hay que partirlo o chuparlo lentamente. Es, ante todo, muy dulzón.
Esta semana ha sido para el PP, para el PSOE y para VOX como un adoquín de Zaragoza. Para el PP y el PSOE ha sido más una cuestión de "tragar" el caramelo, mientras que para VOX ha sido más de saborear y chupar su dulzura.
En las elecciones de Aragón: VOX hacia arriba, PP y PSOE hacia abajo. Este es el resumen: un bipartidismo en peligro (ya lo estaba), una extrema izquierda en ebullición, la aparición del fulminante Gabriel Rufián y un "efecto llamada" hacia VOX que llega de regalo y sin esfuerzo, porque para eso ya tiene a un PP que le hace el trabajo.
Lo más preocupante es la subida de VOX y su creciente influencia política. Aquí no se puede echar la responsabilidad sobre el PSOE; el responsable se llama Alberto Núñez Feijóo. Menciono Extremadura, menciono Valencia y la gestión de la DANA, menciono Aragón.
El resultado de los experimentos para intentar sacar más votos y tumbar al PSOE en las generales nos muestra un PP raquítico, despistado, en permanente radicalización y violento dialécticamente. Un PP que no solo no marca diferencias con VOX, sino que cada vez se ve más entregado a Santiago Abascal, quien, sin despeinarse, está purgando su partido por dentro para dejarlo todo atado. Parece mentira, pero le está ganando la partida.
Donde digo "PP", sustitúyanlo por "Feijóo" y así nos entendemos. Creo que hay un momento en el que Feijóo no logra encajar que ganar unas elecciones en número de votos no sirve si no tienes escaños suficientes para ser presidente. Son circuitos que se cortan, como chispas mentales que se queman. Esto le ha pasado también a Isabel Díaz Ayuso en Madrid; se le han quemado los fusibles.
Ambos tienen a dos killers cerca. Feijóo se trajo a Tellado de Galicia, y con él se acabó el discurso y empezó el monólogo: "Oiga, que llueve", y Tellado responde algo como: "Eso es culpa de la fuga de las tuberías de la sauna del prostíbulo de no sé quién". Un decir, créanme. En definitiva, para ser "perro de presa" es demasiado de pueblo, y arrastra a Feijóo a esa misma estética. Ambos deberían volver al pueblo en Galicia, porque se la están liando al PP sin ayuda del PSOE, y nos la están liando a todos con VOX.
Ayuso, por su parte, tiene a un zorro que trabaja entre las sombras. Se le llama con temor reverencial MAR (Miguel Ángel Rodríguez), capaz de decir en el Tribunal Supremo, sin consecuencias legales, que se inventó cosas en el lío de la filtración de la pareja de Ayuso. Este asunto, por mucho que tenga sus problemas con Hacienda, ha desquiciado a la "Maja de Madrid". Esta semana, verdaderamente, se le ha ido la cabeza. En mis artículos vengo diciendo que entre Feijóo y Ayuso alguien sobra. Los dos flirtean con el mundo MAGA de Trump y Milei, pero Abascal lo hace mejor y ya no saben cómo pararle ni cómo no perder votos ante él. El duelo en el OK Corral entre el "gallego del Dorado" y la "Maja de Goya" está a punto de estallar. El problema es que el PP no tiene recambio.
El PSOE se ha removido con el "adoquín" de Aragón. No es su peor resultado (ya hubo uno similar con Lambán), pero Pilar Alegría no ha logrado remontar. El ciclo actual del partido parece agotado. La siguiente bofetada —y apunta a mayoría absoluta— será la de Andalucía. Y veremos qué pasa en Castilla y León, donde el candidato socialista dice que "gobierne el más votado". ¡Ay, Señor!
Esto no merece mucho análisis. En el PSOE se habla mucho por la tele: ha surgido Jordi Sevilla con su movimiento socialdemócrata y Felipe González ha soltado, sin venir a cuento, que votaría en blanco. Felipe, hoy por hoy, no es nadie en el partido; es un expresidente de un PSOE que ya no existe generacionalmente. No conviene sobreactuar por la pérdida de Aragón ni por las palabras de los "viejos camaradas" de la época del Sr. X y los GAL. Todo eso pasó; el mundo es otro. Es irrelevante políticamente mientras Page camina hacia la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha. El ciclo del actual Secretario General parece terminado; queda ver la salida. El problema es que el PSOE tampoco tiene recambio.
Aquí entra la solución o el nuevo problema: Gabriel Rufián. Nadie duda de que es el mejor parlamentario del Congreso. Es un animal político que ha bajado los decibelios, ha aprendido el oficio e impone respeto; basta ver las caras de los diputados cuando habla. No se ríen. Ha inventado un estilo de "nacionalismo solidario", similar al de Bildu, y le va bien.
Rufián ha hecho cuentas y ha visto que VOX podría llegar a los 200 escaños con Santiago Abascal en el Ministerio del Interior. Eso asusta. Por ello, ha lanzado la idea de la "unión de las izquierdas". Ojo con esto. Yolanda Díaz está fuera de frecuencia para este proyecto; el PSOE se ha desgastado con ella y a ella le ha ido aún peor. No existe un líder claro a la izquierda del PSOE, pero la idea de Rufián de sumar a todo el sector no es mala. Atentos, porque igual Rufián se escapa del pelotón y pasa de líder catalán a líder de la izquierda general. Eso sí debería preocupar al PSOE.
Finalmente, el adoquín llega a Baleares, pero no a Menorca. En la isla hay un PSOE renovado, sensato y trabajador, con cuadros preparados para gobernar. No sé quién será el cabeza de lista en Baleares, pero puede haber un cambio de ciclo si se vincula demasiado al "sanchismo".
No podemos pagar lo que ocurre en la Península. Aquí VOX es prácticamente inexistente y el PP balear a menudo no sabe qué hace con un modelo de desarrollo muy distinto al de Mallorca o Ibiza. Los recursos hídricos, las infraestructuras, el turismo y la vivienda debemos gestionarlos desde aquí; no nos afecta lo que pase en Castilla-La Mancha.
Aquí habrá sorpasso del PSOE al PP gracias a Feijóo, siempre que los socialistas locales logren que no se les haga pagar por los platos rotos de Madrid. En la isla nos conocemos todos; pensemos en clave local y no permitamos que paguen justos por pecadores.
