Eva Remolina/AMIC
Terminar la jornada laboral no siempre significa dejar el trabajo atrás. Muchas personas cierran el ordenador, salen de la oficina o terminan sus tareas, pero la mente continúa funcionando al mismo ritmo. Pensar en correos pendientes, recordar reuniones o dar vueltas a problemas del día puede convertirse en una situación habitual.
Cuando esto ocurre de manera repetida, la sensación de cansancio puede acumularse aunque físicamente ya no estemos trabajando. Aprender a desconectar mentalmente es importante para recuperar energía y separar los espacios personales de los profesionales.
Marca un final claro a la jornada
Cuando trabajamos muchas horas o hacemos teletrabajo, es fácil que los límites se vuelvan difusos. Una manera de facilitar la desconexión es crear un pequeño ritual que indique que el día laboral ha terminado. Puede ser ordenar el espacio de trabajo, apuntar las tareas del día siguiente, apagar el ordenador o salir a caminar unos minutos antes de llegar a casa. Este tipo de gestos sencillos pueden ayudar al cerebro a entender que es momento de cambiar de registro.
Evita pasar directamente de una pantalla a otra
Después de horas frente al ordenador, muchas veces continuamos con el móvil, la tableta o la televisión sin apenas pausa de por medio. Aunque puede parecer una manera de descansar, seguir recibiendo información constante puede hacer que la mente continúe activa. Buscar momentos sin pantallas, aunque sean cortos, puede ayudar a reducir esa sensación de saturación mental.
Haz una actividad que te haga cambiar de atención
Desconectar no siempre significa no hacer nada. A veces, realizar una actividad diferente es precisamente lo que ayuda a dejar atrás las preocupaciones laborales. Salir a caminar, cocinar, leer, escuchar música, hacer ejercicio o dedicar tiempo a una afición pueden ayudar a dirigir la atención hacia otras cosas. No hace falta hacer actividades extraordinarias; lo importante es encontrar espacios que permitan romper con la rutina laboral.
No intentes llenar cada minuto del día
Hay personas que sienten la necesidad de aprovechar cada rato libre haciendo alguna actividad. Pero tener tiempo sin una obligación concreta también es necesario. Hacer una pausa, estar tranquilo o simplemente descansar sin objetivos no es perder el tiempo. La mente también necesita espacios sin exigencias constantes.
Intenta no llevarte el trabajo a todas partes
Con los teléfonos móviles y las de notificaciones es fácil seguir conectado fuera del horario laboral. Mirar un correo “solo un momento” o revisar mensajes puede terminar alargando mentalmente la jornada. No siempre es posible separar completamente el trabajo de la vida personal, pero establecer algunos límites puede ayudar a proteger los momentos de descanso.
Aprender a bajar el ritmo
Vivimos en un entorno donde a menudo se valora estar ocupado permanentemente. Pero mantenerse en modo trabajo durante todo el día puede terminar pasando factura con el tiempo. Desconectar mentalmente no significa ignorar responsabilidades ni dejar de ser productivo. Significa dar espacio al descanso para que el cuerpo y la mente puedan recuperarse. Al fin y al cabo, descansar no es solo dejar de trabajar. También es permitir que los pensamientos dejen de correr durante un rato.
