El municipio de Alaior vivió ayer domingo uno de los momentos más emotivos y esperados del calendario festivo veraniego. La ermita de Binixems se convirtió en el epicentro de la tradición con la celebración del emblemático jaleo previo a Sant Llorenç, cita que marca el preludio de las fiestas patronales de la localidad.
Vecinos y visitantes se congregaron en el entorno del santuario para disfrutar del ritmo de los caballos y el entusiasmo popular, en una jornada previa donde los caixers y la comitiva ecuestre rindieron tributo a las raíces alaiorenses.
Procesión y pregón de inicio
Tras concluir el jaleo en Binixems, la comitiva trasladó solemnemente la figura de Sant Llorenç hasta la iglesia parroquial de Santa Eulàlia, en el corazón del pueblo. Con la imagen ya custodiada en el templo, llegó el momento culminante de la velada: la caixera batlessa tomó la palabra para anunciar oficialmente el inicio de las fiestas de Sant Llorenç, desatando el aplauso y la emoción de los asistentes.
El acto concluyó a las puertas de la iglesia con un concurrido concierto a cargo de la banda de música local, encargada de poner la nota musical a una jornada que abre formalmente la semana grande de Alaior.
