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“El esfuerzo no sirve para nada”

Un artículo de José A. García Bustos

Samantha Hudson
Samantha Hudson

Que dice Samantha Hudson que la meritocracia no existe y no hace falta esforzarse porque no le salen mejor las cosas al que más se esfuerza. Que también dice, sin despeinarse, que abrazar el fracaso te convierte en una triunfadora. Flipa.

Lo dice en televisión ante los concursantes de Operación Triunfo y lo afirma en conferencias (por poner algún calificativo) en distintas universidades a las que es invitada.

Ante tales falacias y por la vulnerabilidad de su público, me preocupa que los jóvenes se tomen su consejo como dogma de fe y su audiencia tire por tierra los valores que sus padres les hubieran podido inculcar. A ellos les dedico estas líneas.

Me pregunto quién invita a este personaje a charlas universitarias o a programas de televisión a expandir su cultura del fracaso.

Como me pregunté en su día, qué tipo de profesor calificó de “simplemente impecable” su soez vídeo titulado “Maricón” realizado en un instituto de Palma en el que soltaba aberraciones sobre Jesucristo y la Virgen María. Un 9 sobre 10 le puso el profesor a Samantha por tan inmundo vídeo. Debió alentarle ese sobresaliente para que siguiera empleando la provocación como medio para ganarse la vida.

Samantha también aboga por la abolición de la familia.

“No al que más se esfuerza le salen mejor las cosas”, dice la pseudo gurú.

Te equivocas, Samantha, siempre hay recompensa.

Afortunadamente existe un amplio espectro de ejemplos de lucha contra las adversidades que, con esfuerzo, han logrado vencerlas. Algunos son cercanos y otros son personajes conocidos que cuentan sus vicisitudes para abrirse camino en la vida partiendo de la humildad más absoluta.

Sin esfuerzo y trabajo duro hubieran seguido, en el mejor de los casos, allí donde estaban: Joaquín Sabina empezó a tocar en el Metro de Madrid; Imanol Arias durmió alguna noche en la estación de Gran Vía; en casa de Sarah Jessica Parker había meses en los que no se podía pagar la luz o el agua; J. K. Rowling pasó penurias como madre soltera y necesitó de ayudas del Estado para llegar a fin de mes antes de escribir la saga de Harry Potter; Jim Carrey vivió su infancia en una caravana por imposibilidad de acceder a una vivienda; Daniel Craig sabe lo que es dormir en bancos en los parques por no poder pagarse una pensión; Halle Berry probó lo que es dormir en pensiones para personas sin hogar; Ed Sheeran durmió en estaciones de metro y Amancio Ortega tuvo que dejar el colegio para ayudar a su familia que pasaba por problemas económicos y vio como a su madre le dejaban de fiar en su tienda de ultramarinos.

Me quedo con el discurso de Arnold Schwarzenegger en el que cuenta cómo tenía un plan: ser campeón del mundo de culturismo y triunfar en el cine. No tenía plan B porque su único plan era trabajar duro para conseguir su meta. Tuvo que trabajar su cuerpo y su oratoria en inglés que tenía como debilidad su fuerte acento austriaco.

Pero Arnold tenía un plan y el camino solo tenía un secreto: trabajar duro.

No todos llegan donde llegó Arnold Schwarzenegger pero trabajar duro tiene recompensa. Siempre le salen mejor las cosas al que se esfuerza sobre al que no se esfuerza. Siempre, Samantha.

Recuerdo el caso de @nano.jr10, el chaval que hacía doblete repartiendo en Amazon y trabajando por la noche en el VIPs para poder comprar los caprichos de su hermana pequeña y su madre. Su objetivo es que a su familia no le falte nunca nada y la precariedad de los sueldos y su escasa formación requería de realizar dos trabajos. Si hay que hacerlo, se hace y punto.

Trabaja, moldea tu cuerpo, especialízate en un tema, busca tu ventaja competitiva o créala, lee mucho, cultiva tu mente, crea contenidos … Haz algo o hazlo todo a la vez pero abraza el esfuerzo y obtendrás resultados.

Para triunfar, abraza el esfuerzo de Arnold y compañía o el fracaso de Samantha. Tú decides.


Comments (2)

  1. … se puede estar en desacuerdo con sus ideas, pero a la vez debemos respetar que las pueda expresar, a la vez que contrarrestamos con las nuestras… es verdad que es mejor ensalzar el esfuerzo y el trabajo duro como método para lograr metas positivas en la vida… pero también es cierto que a) la crítica del videoclip hacia la religión es totalmente pertinente y la merece b) los personajes de ficción de unos no tienen por qué ser los que les importen un pimiento a otros, que así lo pueden atestiguar y c) el sentido de la palabra provocación es susceptible de ser interpretado de múltiples maneras, de hecho, este personaje seguro que ha sido “provocado” por múltiples sermones/mitines desde múltiples púlpitos desde hace múltiples siglos desde múltiples misas en múltiples templos, y pese a este videoclip, el asunto sigue tremendamente descompensado aún, así que pese a que no soy fan de este personaje, adelante, sigue dando caña contra la iglesia, que aún falta mucho para lograr ponerse a su nivel en cuestiones de inmundicia…

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