El sector vitivinícola de Menorca está de enhorabuena. En un contexto marcado por el descenso generalizado del consumo de vino a nivel estatal y europeo, el Vi de la Terra Illa de Menorca logró cerrar el año 2025 con un crecimiento del 8,7 % en su comercialización, alcanzando un volumen total de 1.804 hectolitros.
Estos datos, publicados por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, sitúan a la isla como uno de los motores positivos del archipiélago. Según la Dirección General de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, este repunte en Menorca se debe principalmente a la entrada en producción de nuevas plantaciones y a la incorporación de nuevas variedades de uva que han sido autorizadas recientemente, ampliando así la oferta y el atractivo del producto local.
Resiliencia frente a la caída general
El comportamiento de Menorca contrasta con las cifras globales de las Illes Balears, donde la comercialización de vino de calidad cayò un 4,6 % (situándose en 50.025 hectolitros). Esta bajada general se explica por una añada 2024 que fue corta en producción, lo que limitó el stock disponible para vender en 2025.
Sin embargo, el sector balear demuestra una gran solidez:
- Valor económico estable: A pesar de vender menos cantidad, el valor total del sector apenas varía (-1,4 %), sumando más de 42 millones de euros.
- Aumento de precio: El consumidor valora más el producto; el precio medio del litro ha pasado de 8,2 a 8,4 euros.
- Mercado interno: El consumo de proximidad es la clave del éxito, representando ya el 82,2 % de todas las ventas.
Menorca gana peso en el archipiélago
Dentro del grupo de "Vins de la Terra", Menorca se consolida como una de las zonas con mayor dinamismo. Mientras que las Denominaciones de Origen (Binissalem y Pla i Llevant) sufrieron caídas superiores al 10 %, Menorca supo aprovechar el tirón del mercado interno para seguir creciendo.
El director general de Calidad Agroalimentaria, Joan Llabrés, ha destacado que, pese a la competencia internacional y el cambio de hábitos en el consumo de alcohol, el vino de las islas —y especialmente el de Menorca— mantiene una resiliencia muy superior a la media nacional española, donde el consumo cayò un 6,3 %.
