La plataforma Airbnb ya es, a todos los efectos, la mayor empresa de alojamientos turísticos en Menorca. Así lo ha constatado el menorquín Pau Obrador, profesor de Turismo de la Universidad de Northumbria en Newcastle (Inglaterra), quien apunta que esta multinacional gestiona actualmente más de 21.000 plazas turísticas en la isla, una cifra que supera la oferta de cualquier gran cadena hotelera implantada en el territorio. Así lo manifestó en declaraciones a Radio Menorca y en la conferencia que ofreció este viernes en Ferreries.
Además de su enorme volumen, Obrador destaca la ventajosa situación fiscal de la que disfruta la plataforma frente a la hostelería tradicional, operando con un control impositivo mucho más bajo y beneficioso que incluye, de entrada, la exención del pago del IVA.
Grandes corporaciones y fondos extranjeros detrás de los alquileres
El estudio de Obrador desmonta el mito de la economía colaborativa residencial. El profesor advierte de que quienes comercializan estos alojamientos turísticos no son los residentes locales, sino importantes corporaciones y grandes tenedores de vivienda.
Los datos reflejan una altísima concentración del negocio: apenas el 23 % de los propietarios controla el 68 % de las plazas disponibles en régimen de alquiler vacacional. De hecho, el informe revela que la persona que gestiona un mayor volumen de plazas turísticas en Menorca es un empresario de origen indio con oficinas centrales ubicadas en Londres.
Para el experto, la causa principal de la vertiginosa expansión de Airbnb en Maó y en el resto de municipios reside en la gran cantidad de edificaciones construidas con una clara vocación turística, un fenómeno que está saturando tanto las infraestructuras como los recursos y capacidades de la isla.
Tres alternativas para frenar el modelo
Ante esta problemática, el profesor universitario señala que existen únicamente tres vías de acción política y urbanística para contener el avance del alquiler turístico:
- La prohibición total: Seguir el modelo de la ciudad de Nueva York, que optó por vetar la plataforma Airbnb para combatir su grave crisis de vivienda.
- Rigor fiscal: Aplicar un control impositivo estricto y riguroso sobre estas actividades económicas.
- Planificación urbanística: Decretar medidas que reorienten la construcción en la isla, priorizando el uso residencial de las nuevas edificaciones frente al vacacional.
